¡No te Muerdas las Uñas!

Algo tan habitual (e imprescindible) para muchas personas como morderse las uñas tiene también un nombre científico. Los expertos lo denominan  onicofagia, y se trata de un hábito nervioso que afecta al 10 % de los adultos. ¿Por qué se hace? Para muchas personas, morderse las uñas es un acto casi reflejo, una forma de aliviar la ansiedad y la tensión (descargan sus nervios y los 'distraen' con esta conducta compulsiva). Pero el problema va más allá de la estética: con el tiempo, las uñas dejan de crecer correctamente, los dedos se llenan de heridas y los dientes se desgastan. Además, pueden aparecer infecciones por bacterias, virus u hongos, tanto en los dedos como en la boca.
Pero ¿qué podemos hacer ante la onicofagia?
-“La onicofagia se cura aprendiendo a detectar aquellas situaciones que nos llevan a mordernos las uñas, entrenando la relajación y consiguiendo el apoyo de las personas que tenemos alrededor, para que nos llamen la atención cuando caigamos en el hábito”, aconseja el Centro de Psicología López de Fez.
-Cuando te descubras a ti misma mordiéndote las uñas, di ¡no! e intenta averiguar por qué lo haces. Una vez que sepas qué te pone nerviosa, actúa en consecuencia. Ve al problema y procura solucionarlo.
-Cuenta hasta diez si ves que vas a volver a mordértelas, distráete, habla con alguien... Se trata de no enfocar la atención en ellas.
-Una buena idea es aplicarse esmaltes específicos contra este hábito: suelen ser simplemente un brillo de uñas pero que, al llevarlo a la boca y entrar en contacto con la saliva, despide un  sabor muy agrio, insoportable. Lo encontrarás en farmacias y parafarmacias.
-No sustituyas este hábito por morder otra cosa  (lápices, bolígrafos), ya que también ocasiona desgaste dental. Mejor acude a un terapeuta, haz yoga, taichí, cualquier actividad que baje el estrés de tu vida.

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