No tengo sexo con mi pareja

Se considera “una pareja sin relaciones” aquella que tiene menos de un encuentro al mes o de diez al año... ¿Será así siempre?

Se considera “una pareja sin relaciones” aquella que tiene menos de un encuentro al mes o de diez al año. Pero eso no significa que deban decir para siempre "no tengo sexo con mi pareja".

 

Hacerlo una vez al mes

Un famoso psicólogo estadounidense, Robert Epstein, del Centro Cambridge de Estudios del Comportamiento de Beverly (Massachusetts), realizó una investigación que desveló que entre el 10 y el 20 % de los matrimonios y las relaciones románticas en Estados Unidos no tienen sexo. Esto supondría 40 millones de personas que lo practican con una frecuencia inferior a una vez al mes. “No hay cifras extrapolables a España, aunque es probable que el porcentaje sea similar”, asegura Carlos de la Cruz, director del Máster oficial en Sexología de la Universidad Camilo José Cela. “No obstante, casi todos estos estudios confunden ‘no tener sexo’ con ‘no tener coitos’. Hay parejas que en determinadas épocas tienen menos coitos, pero no dejan de besarse, cogerse de la mano, dormir abrazados y desnudos, y, en buena medida, siguen satisfechos en el plano erótico”.

¿Por qué no tenemos relaciones?

La vida es muy larga y el deseo puede oscilar por muchos factores. La razón más habitual es “no haber sido capaces de construir entre ambos un esquema amatorio que satisfaga a ambos", dice Penélope Alonso, sexóloga, secretaria de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología y directora de Vencellos Atención Sexológica (Santiago de Compostela). “Dar por hecho que lo que le gusta a una parte tiene que gustarle necesariamente a la otra es un error demasiado extendido y que causa que uno de los dos se ‘sacrifique’ por el otro. Esto desemboca en una insatisfacción mantenida en el tiempo que hace que a la larga esa persona ya no quiera seguir ‘sacrificándose’, y rehúya cualquier tipo de acercamiento”, apunta la experta.

 

Todo puede afectar a la sexualidad y al deseo. La pereza de iniciar el juego, porque llegamos cansados a casa, porque hay que madrugar, por los niños... Otras muchas razones se van instaurando en la rutina y pueden hacer que, a la larga, ambos se vayan acostumbrando a posponer los ratos de intimidad hasta que al final estos acaben casi desapareciendo. Alonso llama a preguntarse algo fundamental: ¿Cuál es el estado de la pareja como pareja? “A veces se buscan causas en la erótica, cuando la base proviene de cómo cada uno se encuentra en esa relación”.

¿La pareja puede funcionar?

Indudablemente, el sexo es un ingrediente de las relaciones, pero no es el único y, para algunas parejas, ni siquiera es de los más importantes. “Habrá quienes vivan la ausencia de sexo como algo que les hace sentir mal y otras a las que, en parecidas circunstancias, ni se les pase por la cabeza pensar que esa situación es problemática -dice De la Cruz. Si la falta de sexo es consensuada (de manera explícita o implícita), no suele dar problemas. Se vive como una evolución”.

 

Cuándo es un problema

La dificultad surge cuando los deseos (o el ritmo de los mismos) no confluyen. En estos casos, los expertos recomiendan no forzar la situación y recuerdan que el hecho de rechazar una relación sexual completa no implica rehusar otras muestras de cariño y amor como besos, caricias o palabras. ¿Cuándo es entonces una disfunción? “Cuando la pareja lo vive como tal, si la situación les hace sentir mal a uno o a ambos”, concluye De la Cruz.

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