Novedades sobre la dermatitis atópica

El tratamiento de esta enfermedad cada vez es más multidisciplinar

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por lesiones eccematosas, piel seca y picor intenso. Se trata de una patología benigna pero que puede llegar a alterar mucho la calidad de vida de quienes la padecen y, en el caso de niños pequeños, también la de sus padres o cuidadores. Actividades diarias, trabajo y sueño se ven afectados por este problema.

 

Tal y como se puso de manifiesto durante el V Curso de Formación Continuada en Dermatología y Alergia, para su tratamiento es importante evitar temperaturas elevadas, el calor y la sequedad ambiental, ya que aumentan la irritación y el prurito asociado a ella. La situación ideal es una temperatura inferior a 20º C, con una humedad ambiental del 50% y una correcta aireación, ya que el sudor y algunos tejidos sintéticos pueden empeorar las lesiones.

 

 “La dermatitis atópica es una enfermedad bien definida por los síntomas clínicos, que hasta en un 80% de los casos se asocian a enfermedades atópicas (asma bronquial, rinoconjuntivitis alérgica y alergias alimentarias), y en la que intervienen tanto factores constitucionales —una mayor sensibilidad inmunitaria y alteraciones genéticas—, como multitud de factores de exposición que ayudan a mantener y exacerbar los síntomas”, explica la doctora Marta Ferrer, miembro del Comité de Alergia Cutánea de la SEAIC. “Muchas veces esta patología es la primera manifestación de otras enfermedades alérgicas”.

Para controlar el prurito que produce, es fundamental mantener una buena hidratación de la piel y evitar los factores exacerbantes, para que el propio rascado de la piel no produzca nuevas lesiones y se infecte”, comenta la doctora Ferrer. “De forma general, el tratamiento de la inflamación de la piel se basa en corticoides tópicos u otros fármacos inmunosupresores de este tipo, que hay que administrar antes de que las lesiones progresen. Los antihistamínicos no suelen ser muy eficaces”.  

 

“Afortunadamente, revela la doctora, se está investigando con nuevos tratamientos biológicos basados en anticuerpos que bloquean receptores importantes en la respuesta inflamatoria que produce las lesiones cutáneas, y cuyos resultados se muestran prometedores”. El enfoque, cada vez más multidisciplinar, se centra en minimizar los síntomas y en controlar su cronificación. 

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