Mira por Tus Ojos.

Quizás no te des cuenta, pero ellos se ‘quejan’ por las agresiones que soportan a diario. La mayoría de las alteraciones son leves (aunque, para mantener la salud ocular, no conviene perderlas de vista y es mejor tratarlas); sin embargo, otras pueden ser graves y requieren atención urgente. ¿Reconoces los síntomas?

La vista es uno de los sentidos más sensibles al paso del tiempo. A partir de los 40, hay que hacerse una revisión cada año. Los excesos, el cansancio o la sequedad ambiental pasan factura a nuestros ojos, generando una serie de molestias que no suelen revestir gravedad y que se resuelven de forma sencilla. Pero también son atacados por virus, hongos y bacterias, y a esto hay que añadir que la vista es uno de los sentidos más sensibles al paso del tiempo: a partir de los 40, existe una mayor predisposición a la presbicia, el glaucoma o las cataratas. Por eso es importante estar atentos a cualquier alteración, para distinguir los daños leves de los potencialmente peligrosos.

Molestias (simples) que hay que atender:
-Enrojecimiento. “El llamado ‘ojo rojo’ es una manifestación común a todas las patologías oculares que cursan con inflamación, y lo más frecuente es que se deba a una irritación. La excepción son los derrames o hiposfagmas (depósitos de sangre bajo la conjuntiva), que habitualmente se presentan de forma espontánea y resultan llamativos, pero son asintomáticos y benignos”, explica el doctor David Mingo Botín, oftalmólogo de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid. Cómo aliviarlo: lo mejor en estos casos es ‘descansar la vista’, realizando tareas que no supongan ningún esfuerzo ocular. También resulta efectivo fijar la mirada en el horizonte, usar lágrimas artificiales y lavar el ojo afectado con suero fisiológico.

-Conjuntivitis. Es una inflamación de la conjuntiva, la parte visible del tejido húmedo que rodea al globo ocular. “Puede estar producida por infecciones bacterianas y víricas (muy contagiosas), por procesos alérgicos o por algún producto tóxico (como el cloro). Sus síntomas más característicos son ‘ojo rojo’ no doloroso, escozor o sensación de arenilla y secreción”, señala el dr. Mingo.
Cómo aliviarla: el tratamiento es distinto según cuál sea su causa (infecciones, alergias). En caso de que no remita, hay que acudir al oculista.

-Fatiga ocular. Ocurre con frecuencia al trabajar con el ordenador durante varias horas, o al realizar otra actividad que suponga mantener la vista fija por periodos prolongados de tiempo. Se manifiesta con una sensación de pesadez en el ojo, picor, visión borrosa en determinados momentos e irritación.
Cómo aliviarla: desaparece totalmente con el descanso, el cambio de tareas y, también, humedeciendo el ojo regularmente con lágrimas artificiales.

-Ojo seco. Las causas más frecuentes son permanecer en ambientes muy calurosos o secos, así como un descenso de la secreción lagrimal. La posibilidad de padecerlo aumenta con la edad, y las mujeres lo sufren tres veces más que los hombres, sobre todo a partir de la menopausia.
Cómo aliviarlo: se recomienda la aplicación de pomadas oculares o colirios (siempre previa consulta al oftalmólogo), ya que hidratan el ojo y favorecen el aumento del parpadeo y, con ello, de la producción de lágrimas.

-Orzuelo. “Es una inflamación aguda de las glándulas sebáceas del párpado, habitualmente como consecuencia de una obstrucción y sobreinfección bacteriana, que da lugar a un absceso -afirma el doctor Mingo-. En personas predispuestas a padecerlo, se puede prevenir mediante la higiene diaria del borde de los párpados con toallitas jabonosas”.
Cómo aliviarlo: “Una vez formado el orzuelo, su tratamiento consiste en masajes con compresas calientes y en la aplicación tópica de una pomada de corticoide débil y antibiótico”, añade el oftalmólogo. ... y OTRas que necesitan

Molestias que requieren tratamiento inmediato:
Hay una serie de síntomas oculares ante los que hay que acudir inmediatamente al médico, ya que pueden ser indicativos de problemas más serios. Para el especialista de la Fundación Jiménez Díaz, hay que prestar especial atención al ‘ojo rojo’ doloroso y a síntomas “que se presentan de forma brusca y aguda, como la pérdida de visión; la aparición de ‘moscas, telarañas o relámpagos’; la ondulación de las líneas rectas, la visión doble o la pérdida de parte del campo visual”.

-Moscas volantes. Suele indicar una hemorragia interna en el ojo, concretamente en el vítreo. Es frecuente en los diabéticos.
-Pérdida de visión. Entre sus posibles causas se encuentran el desprendimiento de retina, el glaucoma agudo, una hemorragia macular, una neuritis óptica o un ictus.
-Visión doble. Las causas más frecuentes son una lesión neurológica o un tumor que afecte al sistema nervioso central.
-Dolor. Está producido principalmente por traumatismos o por glaucoma.
-Puntos ciegos y halos alrededor de luces. Es típico (aunque no exclusivo) del aumento de la presión intraocular (glaucoma). También puede ser una señal previa a la aparición de la migraña.
Claves para tener una vista de lince:
1. Proteger los ojos del sol y al hacer deporte. La Sociedad Española de Oftalmología ha detectado un importante aumento de las lesiones oculares no sólo por exponerse al sol sin usar gafas con filtros adecuados, sino también debido a contusiones o impactos que se producen durante la práctica deportiva. Los más peligrosos son el frontón, el squash, el hockey y el baloncesto.
2. Nunca usar colirios por cuenta propia. “Excepto los que son lubricantes (lágrimas artificiales), el resto de los colirios y medicamentos oculares pueden tener efectos secundarios importantes, por lo que deben ser recetados siempre por un oftalmólogo”, advierte el dr. Mingo.
3. Visitar al oculista cada dos años, y una vez al año a partir de los 40 o si existe un problema de visión.

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