¿Para Beber ¡Agua, por Favor!

No lo dudes, el agua es la mejor elección a la hora de beber.  Recuerda que las mujeres tenemos que beber 8 vasos (2 litros) al día, ¡1/2 litros menos que los hombres! Es lo que recomiendan los expertos europeos.
El 60% de tu cuerpo es agua, así que ya te habrás hecho una idea de la importancia que tiene para la salud. Son muchas las funciones esenciales que el líquido elemento desempeña en el organismo: permite el transporte de nutrientes y de oxígeno, facilita la eliminación de productos de desecho, hace posible la comunicación celular, ayuda a regular la temperatura corporal... Si además apuestas por las minerales, podrás aprovechar los múltiples beneficios que les aportan los distintos compuestos que contienen.
Si quieres aprovechar al máximo sus beneficios, te contamos (en siete pasos) cuándo, cuánta y cuál te conviene:

1. A primera hora es desintoxicante. Bebe un vaso nada más levantarte. Además de hidratarte, conseguirás que se activen los mecanismos de limpieza de tu organismo y eliminarás mejor los residuos acumulados durante la noche.

2. Antes de comer, ayuda a perder peso. Según un ensayo realizado en Estados Unidos, los adultos que beben dos vasos de agua antes de cada comida pierden peso con mayor facilidad. Con el estómago lleno de agua?la sensación de saciedad aparece antes y se come menos.

3. Y después, mejora las digestiones. Si bebes mucho en la comida se diluyen los jugos gástricos y, si está fría, baja la temperatura del estómago, factores que ralentizan la digestión. Si tienes problemas gástricos es mejor que no la tomes hasta 2 horas después de la comida y 1/2 hora antes de la siguiente.

4. La cantidad justa, según tu dieta. Como término medio, hay que beber 2 litros de agua al día. Se recomienda 1 ml de agua por cada caloría ingerida; es decir, 2,5 litros de agua para una dieta de 2.500 calorías.

5. Si te pasas, altera el equilibrio sanguíneo. Es indispensable para vivir,  pero si la bebes en cantidades elevadas (más de 4 litros/día) puede provocar una dilución de la sangre y una alteración de los niveles de sodio y potasio que dan lugar a trastornos graves.

6. Mineral natural, ¡tiene ventajas! Hasta llegar a los depósitos subterráneos, en los que se recoge (pura y sin contaminar),?el agua entra en contacto con diferentes rocas que le aportan sus minerales. Así pues, cada agua mineral natural tiene los suyos (distintos y específicos), para que elijas la que mejor se adapta  a tus necesidades.

7. Especial para los más sensibles. Las aguas de mineralización débil son las más adecuadas para los bebés, los ancianos,?las personas con hipertensión?o las que retienen líquidos. Además, ayudan a prevenir y eliminar cálculos renales.

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