¡Pasa un Verano a Salvo!

El verano es sinónimo de  tiempo libre, de descanso. Por eso, lo solemos identificar con una época libre de enfermedades. Sin embargo, como cada una de las estaciones del año, tiene sus propios riesgos. ¿Sabes qué infecciones y problemas son más frecuentes en él y cómo solucionarlos? Los médicos te dan las claves.

OTITIS O DOLOR DE OÍDO
“Se trata de una infección del canal auditivo que puede causarla bacterias u hongos y que aparece más frecuentemente cuando estamos en contacto prolongado con el agua”, dice la doctora Ester Valle Cruells, médico de familia, de Barcelona.
Cómo actuar: puedes prevenirla no exponiendo los oídos demasiado tiempo al agua; “secándolos tras el baño, con una toalla o incluso el secador, pero no con bastoncillos y evitando el baño en aguas poco higiénicas”, dice la doctora. Para aliviar el dolor, va bien aplicarse una compresa templada y tomar ibuprofeno o paracetamol. Pero “si aparece dolor intenso que no mejora con estos medicamentos, fiebre, picor persistente, pérdida de audición y secreción, hay que acudir al médico”, puntualiza la doctora Valle.

HONGOS EN LOS PIES
Es uno de los tipos de micosis (infecciones por hongos) más comunes. “Estos se producen generalmente por contagio, por hongos que afectan a otras personas y crecen en zonas húmedas y oscuras”, explica el doctor Mauricio Torres-Pradilla, dermatólogo de la Clínica Dermik, de Barcelona. Hay que extremar la precaución en la montaña, la piscina, la playa...
Cómo actuar: la mejor forma de prevenirlos es evitar el contacto (no compartir toallas, calcetines, “utilizando ropa fresca, zapatos que permitan la transpiración y no estando descalzos en sitios públicos -usa chanclas-”). También hay que mantener los pies lo menos húmedos posible: sécate muy bien entre los dedos tras el baño y si tienes tendencia a padecer hongos, usa algún producto secante como el polvo de talco antes de calzarte. ¿Tratamiento? “Los productos antifúngicos de venta en farmacia son el primer paso, pero si las lesiones son persistentes, aumenta su intensidad o se acompañan con muchos síntomas (picor, descamación, mal olor, dolor...), hay que acudir al dermatólogo”.

VERRUGAS PLANTARES
“Se trata de una variante del virus del papiloma humano, presente en gran parte de nuestro entorno: piscinas, gimnasios, parques, areneras, etc.”, explica el doctor Torres-Pradilla.
Cómo actuar: sobre todo evita el contacto directo, ya sea por tocar o rascar las verrugas propias o las de otras personas, y lleva los pies protegidos con sandalias o chanclas, especialmente en las piscinas, gimnasios y otros sitios públicos. Puedes comenzar a tratarlas desde casa con productos de farmacia que ayudan a erradicarlas; “los tratamientos antiverrugas dermatológicos se indican cuando continúan reproduciéndose, aumentando de tamaño y cantidad”.

CONJUNTIVITIS
Si tras un largo día en la playa o la piscina, “tienes los ojos enrojecidos, te lagrimean y sientes dolor o escozor y te aparecen legañas, seguramente tienes una conjuntivitis”, dice la doctora, ya que puede causarla desde un virus, una bacteria hasta un agente irritante como el cloro.
Cómo actuar: “No compartir toallas ni cosméticos oculares y extremar las medidas de higiene en caso de usar lentillas son las medidas de prevención más comunes”, dice la doctora. Si ya la tienes, puedes limpiarte los ojos con una infusión de manzanilla (un buen antiséptico), con las manos limpias y desde el lagrimal hacia fuera. ¿Cuándo has de acudir al médico? “Si no mejora con los remedios anteriores, cuando aparezca dolor ocular moderado o severo, visión borrosa o se tenga sensibilidad a la luz”.

HERPES LABIAL
La exposición excesiva al sol, que baja las defensas y crea un terreno propio para que el virus se desarrolle, lo provoca.
Cómo actuar: evita la exposición solar y tocar el herpes, sobre todo cuando está en estado de ampolla o costra. “Lo mejor es tratarlo cuanto antes, ya que así se acorta su ciclo. Hay que aplicarse sustancias secantes como Aciclovit tópico o alcohol al 96 %. Pero es importante acudir al médico si hay síntomas generales como fiebre, malestar o decaimiento y cuando las lesiones son extensas”, dice el doctor.

PROBLEMAS DIGESTIVOS
Ya sea por tomar alimentos en mal estado, infecciones o tratamientos farmacológicos prolongados, en verano son muy frecuentes las colitis. “Si se va al baño más de tres veces al día y la heces son muy blandas, se está ante una diarrea”, dice la doctora.
Cómo actuar: la mejor forma de prevenirlas es extremar la higiene de las manos y “evitar el consumo de alimentos crudos, sin pelar, de la pastelería con crema y de agua no embotellada”, apunta. Como primeros auxilios, bebe abundante líquido (3 litros), en forma de limonada, agua de arroz o de zanahoria o infusiones de manzanilla o menta; toma comidas suaves (arroz, pollo, pescado blanco a la plancha, jamón de York, manzana asada); evita las verduras y la leche (aunque puedes tomar yogur) y las bebidas frías, los dulces, el café y los refrescos. Si aparece fiebre, “toma paracetamol pero evita los antidiarréicos y los antibióticos”. Eso sí, “acude al médico si tienes dolor intenso en el abdomen o el ano; aparece fiebre por encima de 38,5 ºC; en las heces hay sangre, moco o pus y si no mejoras tras 3 días con dieta e hidratación”, añade la doctora.

PICADURAS DE INSECTOS
Mosquitos, avispas, abejas... aparecen cuando menos te las esperas. ¿Cómo podemos prevenirlas? Parece lógico decir que cubriéndose con ropa, pero ¿en verano? Por eso, van bien los repelentes de insectos. “Los productos naturales (aceite de citronela) son menos tóxicos que los químicos y más recomendables para niños”, dice el doctor Torres-Pradilla. Por otra parte, los repelentes a base de dietiltoluamida (DEET), los más comunes, “no deben aplicarse en la cara ni en las manos. Y los preparados en forma de crema o barra suelen permanecer en la piel durante más tiempo que los pulverizadores. Además, en el mercado existen parches para la ropa, pulseras, etc., cuya eficacia no siempre ha sido demostrada, pero que pueden resultar útiles”.
Cómo actuar: si te ha picado uno de estos insectos, procede como indica el médico: “Retira el aguijón si se ha quedado clavado; lava la zona con agua y jabón; aplica, si es posible, frío local (hielo envuelto en una toalla); después, una crema con corticoide o un corticoide asociado a un antibiótico”. Por otro lado, si el picor es muy fuerte puede ser útil tomar un antihistamínico por vía oral y “si la hinchazón es muy importante, como suele ocurrir en los párpados, los labios o las orejas, puede estar indicada la administración de corticoides orales durante tres o cuatro días”, completa el doctor.

BOTIQUÍN ESTIVAL, TENLO A MANO
Para asegurarte un verano tranquilo, lo mejor es estar preparada. Que no te falte:

? Si padeces una enfermedad crónica, asegúrate de llevar todos los medicamentos que tomas y en suficiente cantidad.

? Repelente de insectos. En el formato que prefieras: crema o loción.

? Antitérmicos o analgésicos  (tipo paracetamol) y antiinflamatorios, como el ibuprofeno, y en formato jarabe para los niños.

? Tiritas, gasas, una solución yodada, agua oxigenada, tijeras, suero fisiológico y espara- drapo hipoalergénico.

CUIDADO CON LAS MEDUSAS
El doctor Mauricio Torres-Pradilla, dermatólogo en la Clínica Dermik nos previene: “en verano abundan en las playas y el contacto con sus tentáculos, que tienen células urticariantes, provoca de forma inmediata una reacción tóxica cutánea que consiste en dolor, ardor, prurito, inflamación y enrojecimiento. La reacción varía según la superficie afectada, pero en casos extraordinarios puede provocar náuseas, vómitos, mareos o cefaleas. Ante una picadura de medusa: limpia la zona con agua salada o suero fisiológico, si hay un tentáculo adherido, extráelo con pinzas (nunca con la mano), aplica hielo, siempre recubierto con una toalla para que no queme la piel, durante 15 minutos; también puede tomarse un antihistamínico oral durante unos días y un analgésico para calmar el picor y el dolor; no te apliques amoniaco para prevenir la sobreinfección. En ese caso, lo mejor es darte, a partes iguales, suero fisiológico y vinagre”.

Por: Carmen Sabalete

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