Perder peso o perder grasa, ¿cuál es la diferencia?

Es posible que estés siguiendo una dieta y no veas los resultados. Te contamos por qué.

¿Te ha pasado que te pesas, pero no se refleja tu pérdida de peso? Normalmente, nuestro peso sufre variaciones a lo largo del día. Cuando nos levantamos es normal que nuestro vientre se vea plano. Sin embargo, cuando comemos muchas veces se hincha.  

Además, la báscula no suele reflejar nuestra evolución, sino que se ve antes en nuestro cuerpo. Dos personas con un peso idéntico pueden tener un cuerpo totalmente diferente. Nuestra preocupación no debería de ser sobre nuestro peso sino el exceso de grasa.  

En primer lugar, hay que tener en cuenta que no es lo mismo 1 kilo de grasa que de músculo, aunque en la báscula se refleje igual. Por ello, la principal diferencia está entre nuestro porcentaje de grasa y el peso. 

Si te gustaría adelgazar, tienes que tener en mente que no es igual perder peso que perder grasa. Confundir ambas cosas puede llevarte a la frustración. Por ello, es habitual que personas que pierden mucho peso en poco tiempo, luego lo ganen rápidamente. Esto se debe a que han perdido peso, pero no grasa. 

Para entenderlo mejor, vamos a fijarnos en qué significa cada cosa. El peso está compuesto de agua, músculo, huesos, órganos y la grasa. Perder peso debería ser perder grasa, aunque en muchos casos esto no suceda. Una pérdida de densidad ósea o masa muscular supone un riesgo para la salud. Por ello, las dietas milagro no existen y son muy perjudiciales. 

Un primer paso es cambiar tu relación con la comida. Otro factor es la retención de líquidos, ya que puede estar haciendo que subamos de peso. Por ello, una dieta equilibrada baja en calorías y hacer ejercicio regularmente son las claves. Cuando hacemos esto nuestro cuerpo tiene un balance energético negativo, por lo que perderemos grasa

Nuestro plan deportivo debe estar hecho en base a nuestra masa magra. La masa magra es el músculo, huesos, órganos y agua. Un mayor porcentaje de masa magra, supone un mayor gasto metabólico en reposo. Esto significa las calorías necesarias para que el organismo pueda hacer sus funciones correctamente. Además, hay que definir nuestro objetivo (perder grasa, construir músculo o mantenimiento). 

El plan de fuerza puede ser una gran opción para nuestra salud, pero es probable que los resultados no aparezcan inmediatamente, por lo que no te obsesiones. Te puedes fijar en otros detalles como la cintura del pantalón o la ropa.

Por otro lado, se debe tener en cuenta que lo primero que perdemos al bajar de peso es líquido. Esto provoca que parezca darnos resultados rápidos, pero en realidad nos estamos deshinchando. En estos casos, se suele recuperar el peso perdido rápidamente. 

Por ello, la mejor manera de saber si vamos por el buen camino es mirarnos al espejo y ver cómo nos sentimos. Un truco es lograr mantener un peso estable durante tres meses, esto nos podrá decir que vamos por el buen camino. 

Para lograr este objetivo, se debe prestar atención a la elección de alimentos, la gestión del tiempo, el ejercicio, las técnicas de cocinado, el descanso, la gestión del estrés, el descanso y nuestro ritmo de vida. Asimismo, recuerda que la recomendación es no restringir ningún alimento sino regular su consumo. En el caso de las grasas, estas son necesarias para realizar nuestras funciones. Sin embargo, debes apostar por grasas saludables (aguacate, aceite de oliva virgen extra, frutos secos...) y evitar las grasas malas (bollería industrial grasas hidrogenadas, fast food, grasas saturadas...). 

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