Pies sanos: elige bien tus zapatos

Subida en unos tacones de vértigo, te sientes en la cima del mundo. Pero, cuidado, esos seductores zapatos pueden provocarte serios problemas en los pies.

Subida en unos tacones de vértigo, te sientes en la cima del mundo. Pero, cuidado,esos seductores zapatos pueden provocarte serios problemas en los pies. Si ya los tienes, no te la juegues. ¡Aprende a vestir los pies con la cabeza!

 

Por cada 10 mujeres con patologías podológicas, sólo hay un hombre que las sufre. La culpa la tiene nuestra afición a llevar zapatos a la última (especialmente con tacón alto) que, en muchos casos, son muy nocivos para el pie. Este es el retrato robot del calzado ideal: suela antideslizante (goma o cuero), puntera flexible, tacón de 2 a 4 cm, con cordones y con una inclinación de 15º. Pero si tus pies son ‘especiales’, tienen necesidades propias. ¿Quieres conocerlas?

 

- Dedos difíciles

El calzado demasiado estrecho tiene la culpa de los dedos en garra (flexión excesiva de las articulaciones proximales y distales). Tu zapato debe ser ancho y flexible, con una inclinación de 15º. Renuncia a las punteras afiladas. Al caminar con un tacón de más de 6 cm, desplazas el 80 % de tu peso corporal a los dedos, lo que puede causar dedos de martillo (encorvadura de algunas falanges), aunque esta patología también se hereda. Tu zapato ideal: sin costuras, cerrado y con cordones. Renuncia a la peligrosa combinación de punta fina y tacón alto.

- Pie plano

Quizás sea necesario que uses zapatos especiales o plantillas; todo depende de las molestias que tengas. Tu zapato ideal es aquel que sujete bien el pie (preferiblemente con cordones y cerrado); con suela flexible, pero firme. Si te gusta el deporte, ten en cuenta que muchas firmas fabrican zapatillas específicas para este problema. Renuncia a las bailarinas; en este caso, están contraindicadas porque distribuyen mal el peso del cuerpo.

 

- Juanetes

Es la patología de pie más habitual en España. Es frecuente en personas que caminan habitualmente de puntillas; es decir, con tacón superior a 4 cm. Si es tu caso, vigila que no sobrepase esta medida. Tu zapato ideal debería tener puntera amplia y cuadrada, la mejor desde un punto de vista anatómico. Renuncia a las puntas finas.

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