¡Pon a Dieta tu Mente!

¿Sientes cierta sobrecarga mental, un exceso de peso emocional que te impide ir ligera y confiada por el mundo? ¿Podemos perder esos ‘kilos psico’ que nos impiden avanzar y ser más felices? ¡Sí! Aquí te contamos cómo.

A todas nos gusta estar en forma y estamos dispuestas a seguir casi cualquier dieta para conseguirlo. Pero la salud, desde un punto de vista integral, no sólo atañe al aspecto físico, sino también al plano psicológico y mental. Son muchos los lastres emocionales que nos hacen poco ligeras, que nos impiden crecer, avanzar en nuestro desarrollo y ser felices. En este dossier abarcamos nueve de los problemas psicológicos más habituales: pesimismo, rigidez mental, tendencia a vivir en el pasado, miedo, apego, etc. Seguro que alguno de ellos te ha ‘engordado’ alguna vez. ¿Por qué no aligeras tu ‘sobrepeso emocional’? Aquí tienes consejos prácticos para deshacerte de esos ‘kilos psico’ y un menú ‘antilastres’ para seguirlo durante la semana. Seguro que ‘adelgazas’ rápido.

1. PREOCUPARSE.
Todos perdemos el tiempo que no tenemos dando vueltas a las cosas. Y “ni un solo momento de preocupación logrará mejorarlas. Peor aún: es muy posible que la preocupación anule tu eficacia en el presente”, dice el psicólogo Wyne W. Dyer.
Toma medidas: dando vueltas a las cosas sólo consigues anclarte más en los problemas; te privas de perspectiva, limitas tu capacidad de ver (y de actuar) de otra forma. “Para detener la preocupación, adopta una postura crítica ante las creencias que la sustentan”, dice Francesc Miralles. ¿De verdad estás segura de que se va a producir lo que temes?
Sigue estos consejos prácticos: realiza una cosa detrás de otra; haz las paces con la imperfección (si has cometido un error, asúmelo; ya sabes algo más); toma conciencia del poder de tus pensamientos (¿te has dado cuenta de que cuando piensas algo negativo te vuelves negativa: triste, tensa...?); concéntrate en el día de hoy, sólo en él, y vívelo de la mejor forma posible.
Menú ‘antiagobios’:  Cada vez que te asalte la preocupación, ocúpate de algo que reclame tu atención; no anticipes resultados negativos (se trata de la teoría del autocumplimiento: si pronosticas algo negativo inconscientemente tiendes a actuar para que se cumpla); si haces alguna ‘profecía’ a otra persona, que sea positiva: así la animarás a mejorar, a esforzarse, y esto te cargará de energía.

2. OBSESIÓN POR LAS OPINIONES AJENAS
Es un signo claro de baja autoestima, ya que buscamos en los demás la seguridad que no encontramos en nosotras mismas.
Toma medidas: debes aprender (¡ya!) que existen dos tipos de aprecio y ambos son imprescindibles: el que se tiene una misma y el que se recibe de los demás. Para  frenar esta obsesión: el problema estriba en el modo en que, a través de los juicios ajenos, nos vemos a nosotras mismas, ya que nuestra autoestima depende bastante de los mensajes acumulados que nos transmiten los demás. Siendo conscientes de estos, podemos crear cierta distancia entre lo que dicen de nosotras y nuestro estado de ánimo; separarlo.
Sigue estos consejos prácticos: valórate por lo que haces, por tu actitud ante los problemas, por tu forma de comportarte con los demás... Compensa con esta opinión la de los otros (haz que le coma terreno cada día).
Menú ‘antiobsesiones’: acepta como un regalo los halagos de los demás (deja de decir que ‘no lo mereces’, ‘no tiene importancia’, ‘estás para eso’...); sé responsable contigo misma: analiza y valora lo que no haces bien; detecta lo que podrías hacer mejor y lo que no deberías hacer, vivirás con menos problemas.

3. VIVIR EN EL PASADO
La nostalgia (si fue bueno) y la culpa (cuando no se ha ‘digerido’) pueden dejarnos ancladas en él. Todos tenemos ‘cicatrices vitales’ que nos afectan de un modo u otro.
Toma medidas: vivir de un recuerdo -bueno o malo- minimiza nuestra capacidad para estar en el presente. Y esto nos debilita: “Es como ser un enchufe que se conecta a una toma de corriente por la que no pasa la electricidad”, dice la coach Miriam Subirana. Para centrarte en el ahora:  rodéate de personas positivas y comparte con ellas tus inquietudes actuales; te implicarás más en tu vida actual.
Sigue estos consejos prácticos: dale un sentido a lo que has vivido, no para justificarlo, sino para que te dé confianza de cara al futuro (un trampolín hacia él).
Menú ‘anti’ para esta semana: Identifica algo negativo del pasado que crees que te ha condicionado e intenta extraer alguna conclusión positiva (qué has aprendido); fíjate una meta que tenga sentido para ti (de la que puedas sentirte orgullosa) y persíguela.

4. RIGIDEZ MENTAL
¿Opones resistencia a ideas, opiniones, eventos, cambios..., porque, al ser diferentes a aquello a lo que estás acostumbrada, ves una amenaza en ellos? ¿Te resistes a reconocer tus errores? ¿Te irritan los imprevistos?
Toma medidas: una mente flexible, que se adapta a las circunstancias, es más capaz de sacarles provecho (ve oportunidades donde la rigidez sólo percibe problemas u obstáculos). Lo único constante en la vida son los cambios. Todo -también tú- cambia. En ti está que sea para evolucionar. Para ser más flexible: ¿qué hay detrás de la oposición que muestras? ¿Miedo, falta de confianza, cansancio? Analízalo tranquilamente y, una vez que lo hayas identificado, trabaja en ello.
Sigue estos consejos prácticos: imagina que eres otra persona y piensa cómo haría las cosas. Adquirirás perspectiva.
Menú ‘antirrigidez mental’: haz cambios en casa, en tu ruta, en tu forma de interpretar las cosas...; pregunta a alguien de confianza en qué eres más rígida y reflexiona sobre el motivo; practica tu flexibilidad escuchando a  alguien opuesto a ti.

5. SABER DECIR 'NO'.
Muchas veces estamos tan presionados o influenciados por los demás que somos incapaces de negarnos a sus requerimientos, sean de la índole que sean.
Toma medidas: nadie nace con predisposición a ser sumiso. Se trata de una actitud aprendida a lo largo de la vida, ya sea para sentirse aceptado, evitar conflictos, por inseguridad, ‘adicción’ al agradecimiento (muchas personas sienten verdadera necesidad de que se lo expresen -dependen de los demás para sentirse bien consigo mismas-)... Para ser más asertivo: ¿tú les pides a los demás en la misma medida que ellos a ti? Pregúntate qué es lo que más temes al dar una negativa, a qué personas
o en qué situaciones te resulta más difícil negarte, y reflexiona sobre ello.
Sigue estos consejos prácticos: gana tiempo antes de contestar, para aclararte y coger fuerzas; ensaya tu respuesta si crees que lo necesitas; reconoce tus necesidades y las del otro y explícale tu negación partiendo de ellas, con respeto
(se trata de crear un ‘no positivo’ en el que ambos os sintáis comprendidos); sé firme.
Menú ‘antisumisión: ve la película El apartamento, en la que Jack Lemmon acaba durmiendo en la calle porque se siente obligado a prestar su casa a sus jefes (saca tus propias conclusiones...); ensaya tu asertividad en las situaciones que te ofrezca tu vida diaria (ve poco a poco y ganarás confianza).

6. MIEDO.
En su justa medida, es una advertencia que anuncia la proximidad de un daño físico o psicológico. El problema es cuando nos paraliza y nos impide avanzar.
Toma medidas: lo dicho: se trata de una emoción que nos ayuda a focalizar los peligros, a ser prudentes. Pero si se prolonga en el tiempo, es muy intenso o aparece como un resorte frente a una situación dada, se convierte en patológico: puede llegar a ‘desorganizar’ toda nuestra personalidad. Para evitar sus extremos: detecta tus pensamientos catastrofistas y frénalos (elabora respuestas racionales a cada uno de ellos y léelas de vez en cuando).
Sigue estos consejos prácticos: exponte de forma progresiva a lo que temas, sin evitarlo. Irás superándolo y ganando confianza.
Menú ‘antimiedo’:  elabora una lista con los miedos que más condicionan tu vida cotidiana; dedica unos cuantos días a enfrentarte a uno de ellos hasta que notes cierta liberación (que te ocupa menos espacio mental, que te ‘deja hacer otras cosas’).

7. POSPONER LAS COSAS
¿Quién no lo ha hecho? Pero tiene trampa: dejar lo que tenemos que resolver para otro momento suele ir acompañado de sentimientos de culpa y de vergüenza.
Toma medidas: no te engañes. Si tú no te pones a ello, las cosas por sí mismas no se hacen. Para ser resolutiva: ¿te da pereza el esfuerzo que supone? ¿Por qué no lo ves de la siguiente forma?: cuanto más te cueste, más valor tiene realizarlo (ya sea seguir una dieta, aprender idiomas...).
Sigue estos consejos prácticos: haz antes lo urgente, así te liberarás de su tiranía (esa sensación de que no puedes hacer nada más) y tendrás más tiempo
para lo que realmente te gusta hacer.
Menú ‘antidejadez’: empieza anotando en tu agenda un objetivo importante para cada día (detállalo
en horas): no comiences otra cosa hasta que no hayas hecho ésta; al finalizar la semana, prémiate si has cumplido tus metas.

8. PESIMISMO
Es uno de nuestros monstruos interiores. Y hemos de aprender a controlarlo, porque está hambriento: nos devora por completo.
Toma medidas: deja de centrarte en la parte de tu vida o de ti misma que no te satisface. Así sólo conseguirás amargarte y vivir en un constante estado de tensión y enfado. Y, sinceramente, ¿sirve de algo? Para ser más optimista: ¿cuáles son tus cualidades? ¿Por qué no las potencias? En cuanto ganes confianza, sonreirás más.
Sigue estos consejos prácticos: cuando te vengas abajo, pregúntate a qué
se debe. Si es por una opinión ajena, por miedo..., en este dossier tienes soluciones.
Menú ‘antipesimismo’: anota qué hábitos te deprimen (¿crees que ninguno?: piensa en cómo te sientes nada más hacerlos); sustitúyelos por otros que te aporten confianza, salud, tranquilidad, alegría...; dedica un mo-
mento diario a visualizarte de forma positiva.

9. APEGO
Todos establecemos vínculos afectivos; nos son tan necesarios como el oxígeno, pero aferrarse a las personas o a las cosas que nos gustan es atarnos con un lazo corredizo que va en nuestro detrimento. Creemos que los apegos nos protegen, pero en realidad nos limitan y lastran (impiden que algo nuevo entre en nuestras vidas).
Toma medidas: acabar con una dependencia insana exige esfuerzo, porque todo nuestro ‘yo’ nos va a gritar que no podemos vivir sin ella. Para ser libre: vive con gratitud el tiempo que pasas con los demás, el que dedicas a hacer lo que te gusta, pero reconoce que es parte de ti, no toda tú.
Sigue estos consejos prácticos: dedica cada día unos minutos a meditar sobre quién eres y adónde vas. Proyecta tu vida como un río que fluye.
Menú ‘antiapego’: examina tus relaciones con las personas y las cosas; comienza a relacionarte con ellas desde la provisionalidad (como si el mundo se acabase mañana), pero sin urgencia, con amor.

CONSEJOS PRÁCTICOS:
-Tendemos a interactuar con el mundo de una forma que confirma nuestros prejuicios, creencias y predicciones... Así que sé positiva: llénate de esperanza y ¡cree en ti!

-Intentar gustar a todo el mundo no te va a hacer más feliz. Todo lo contrario: te restará energía y confianza. quiere y cuida a los demás, pero sé más libre.

-Aprende a negarte sin juzgar, di ‘no’ partiendo del respeto a ti misma y a la otra persona, desde tus valores; así se sentirá comprendida y podrá ponerse en tu lugar.

-La agresividad verbal suele darse en personas poco asertivas que luchan por imponer su  opinión y que pasan de un extremo a otro. Ten cuidado.

-De ti depende el ‘adjetivo’ (la actitud) que defina tu vida. Eres más lista y fuerte de lo que crees. Te mereces cosas buenas, así que ‘colabora’ para que te sucedan.

-Haz siempre tu máximo esfuerzo, de este modo, vivirás con intensidad, darás sentido a las cosas y tendrás mejor opinión de ti.

Lectura guía:
Ameno y repleto de citas de psicólogos, filósofos y coaches, con una extensa bibliografía de referencia, el libro La dieta espiritual, de Francesc Miralles -uno de los autores más leídos en nuestro país en temas ‘psico’- abarca 24 de los trastornos emocionales más habituales hoy en día. Imprescindible (Grijalbo, 15,90 €; e-book, 10,99 €).

Por: Carmen Sabalete.

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