Por qué el ácido linoleico es tan importante en nuestra alimentación

Este componente esencial para la salud del organismo forma parte del grupo de grasas insaturadas, las que sí son recomendables.

No es fácil orientarse si no eres un experto en materia alimentaria en el universo de las grasas. Lo más importante es saber diferenciar las saludables, las grasas insaturadas, de las que no lo son, las saturadas y grasas trans, típicas de los productos ultraprocesados, por ejemplo.

Dentro de las que sí son beneficiosas para la salud (y necesarias, cosa que no todo el mundo tiene claro todavía) se encuentran los ácidos grados omega 6, bajo sospecha durante mucho tiempo porque mucha voces les apuntaban como responsables de algunas enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, esto ya no es así porque la Asociación Americana del Corazón demostró que este tipo de ácidos grasos no tienen ningún efecto negativo para la salud. De hecho, son muy positivos porque reducen el riesgo de padecer patologías cardiacas y crónicas, entre otros problemas de salud.  

El principal componente de los ácidos omega 6 es el ácido linoleico, precisamente el que generó la sospecha mencionada anteriormente. La mala reputación de este tipo de ácido era injusta, como así ha demostrado la evidencia científica reciente, que afirma que el ácido linoleico tiene un peso fundamental en la salud del organismo. 

Su función

Según la ciencia, este ácido interviene en la formación de membranas celulares necesarias para el crecimiento y desarrollo del organismo, y también participa en el funcionamiento neuronal y promueve la formación de moléculas que protegen al sistema inmune, lo cual es garantía de prevención de enfermedades. 

En lo que no existe consenso científico es en el supuesto poder del ácido linoleico conjugado (CLA), sustancia que se encuentra en alimentos de origen animal como la leche y las carnes, como adelgazante, que ha llevado a que se incluya en muchas dietas diseñadas supuestamente para perder peso, sobre todo como complemento. La OCU es clara al respecto al advertir de que  "la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no ha autorizado ninguna alegación que relacione el CLA con el aumento de masa magra corporal”. Es importante, por lo tanto, no confundir el ácido linoleico esencial para nuestro organismo del CLA o ácido linoleico conjugado. 

El primero de ellos, el que nos interesa desde el punto de vista de la salud, como ácido graso poliinsaturado que es, no puede sintetizarlo el cuerpo por sí mismo, de ahí que sea necesario ingerirlo a través de la dieta. Los frutos secos como las nueces, los anacardos y los piñones; los cereales; los huevos; y también aceites de semillas como el de soja o el de girasol son los alimentos más recomendables para garantizar la ingesta recomendada de grasas omega 6. Estos últimos en menor medida que los primeros de la lista, que además tienen otras muchas virtudes más allá del ácido linoleico que contienen en su composición. 

De todos modos, y aunque haya opciones de sobra, todas muy ricas y saludables, es tan importante no presentar déficit de grasas omega 6 como conseguir un equilibrio de estas con las grasas omega 3, de ahí que lo aconsejable sea llevar una alimentación equilibrada y variada, rica en productos frescos de origen vegetal. 

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