¿Por qué es bueno expresar el amor?

Las palabras, los gestos cariñosos y el tiempo que le dedicamos a alguien tienen un efecto muy positivo en esa persona, pero también en nosotros. El psicólogo Bernardo Stamateas te explica las razones.

Las palabras, los gestos cariñosos y el tiempo que le dedicamos a alguien tienen un efecto muy positivo en esa persona, pero también en nosotros. El psicólogo Bernardo Stamateas te explica las razones.

 

Palabras de validación

A todos nos gusta que nos digan cosas que nos refuercen; las palabras pueden ser el mejor combustible emocional, siempre que sean específicas; es decir, no basta decirle a alguien “qué buena persona eres” o “qué bien haces tu trabajo”. Tiene que ser algo concreto como “qué amable has sido hoy con tu amigo”, o “qué ordenado tienes el escritorio”... Si además la validación va acompañada de admiración, se genera en el otro un impacto emocional muy positivo. Y es que las palabras pueden ser como caricias, sobre todo si las decimos por escrito.

 

Dar tiempo de calidad

Hablamos de estar con alguien (hijos, amigos, pareja...) y olvidarnos de la televisión, de la radio, del móvil… Da igual que sean sólo unos minutos; si lo hacemos, el otro se sentirá más importante.

 

Hay gente que tiene el síndrome de ser invisible, y cuando uno le dice a estas personas “¿sabes que estuve pensando en ti?”, eso es una caricia, es como decirle que para nosotros existe. Freud decía: “Lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia”. Y sabía por qué lo decía.

Ser generoso

Está comprobado que la gente solidaria es más feliz, más sana emocionalmente, entre otras cosas porque, si tenemos un gesto activo con el otro, algo que sufrimos pasivamente en nuestra infancia se sana.

 

Cuando nos hicieron daño fuimos agentes pasivos; cuando ayudamos, en cambio, somos agentes activos. Entonces comenzamos a curar algo de nuestro pasado.

 

Caricias físicas

Un abrazo, un beso, coger a alguien de la mano... son gestos que, en general, nos gustan a la mayoría. Pero todo depende de nuestra personalidad, de nuestra edad o del momento en el que estemos.

 

A veces entre dos personas no hay conexión, por mucho cariño que haya entre ellas; es lo que se llama disritmia en la comunicación.

 

El reto entonces no es sólo manifestar nuestro amor, sino lograr que el otro lo sienta. Dar con el lenguaje apropiado para esa persona que tenemos enfrente y ¡expresarlo! No importa si no lo conseguimos a la primera. El "premio" que nos espera merece la pena.

Mar

Mar Pastor

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