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Por qué es recomendable tomarse periodos de descanso del café de vez en cuando

Hacer pausas periódicas en el consumo de café es una de las mejores maneras de recuperarnos de los efectos que esta bebida causa en el organismo.

Originario de Etiopía y la península arábiga, el café es la segunda bebida más consumida en el mundo. Varios estudios han demostrado que consumirlo a diario de manera moderada tiene múltiples beneficios sobre el organismo. No es solo un poderoso estimulante, además tiene un efecto vasodilatador y se asocia a la prevención de enfermedades como diabetes y algunos tipos de cáncer.

Entre sus beneficios destaca su capacidad para favorecer la pérdida de peso, pero también se ha demostrado que ayuda a la concentración y disminuye el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas. Además, el café tiene un montón de nutrientes importantes para el organismo, como riboflavina (vitamina B2), ácido pantoténico (vitamina B5), potasio, manganeso y magnesio, entre otros. Su alto contenido en polifenoles (un poderoso antioxidante) es otro de los factores por el que esta bebida es tan saludable.

Aunque son muchas sus bondades para la salud, con esta bebida sucede algo parecido que con el huevo, y es que cada cierto tiempo la colocan en la lista de alimentos sospechosos. Sin embargo, a medida que avanzan las investigaciones se demuestran que sus beneficios superan a sus perjuicios. Eso sí, si lo consumimos con moderación. Según los expertos, más de 4 tazas de café al día son demasiado.

La cafeína es un arma de doble filo. Si bien es cierto que estimula, su consumo excesivo podría provocar el efecto contrario y perjudicar el sueño o postergar la somnolencia en aquellas personas más sensibles a la cafeína. Este es uno de los motivos por los que los expertos recomiendan hacer descansos periódicos en su consumo. La explicación a todo esto es sencilla y tiene que ver con la adenosina

Hacer descansos en nuestro consumo de café, clave para reducir la tolerancia del cerebro a la cafeína

Cuando realizamos mucha actividad y gastamos energía, lo que toca es descansar para reparar fuerzas. La naturaleza se ha 'inventado' un modo para realizarlo de manera óptima, y es que el residuo del consumo de energía, la adenosina, nos indujese al sueño. En el cerebro tenemos receptores para la adenosina, y si esta se une a los receptores, es cuando nos entra el sueño. A más adenosina, más ganas de dormir y más profundo es nuestro sueño, de modo que el organismo de asegura de que recuperamos fuerzas.

¿Y qué tiene esto que ver con el café? Pues que la estructura molecular de la cafeína es muy similar a la de la adenosina. Por tanto, bloquea la acción de sus receptores, lo que provoca que nuestro cerebro postergue el sueño. La consecuencia de todo esto es que cada vez necesitaremos más cantidad de cafeína para obtener el mismo efecto. Sí, el café genera dependencia.

Esta pausa en el consumo del café puede hacerse sustituyéndolo por descafeinado, que contiene algunos de los beneficios del café (como su contenido en polifenoles), pero sin los perjuicios de la cafeína. Para minimizar el efecto perjudicial sobre el descanso, se recomienda dejarlo durante al menos una o dos semanas, lapso de tiempo perfecto para que el cerebro reduzca su tolerancia a dicha sustancia.

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