¿Por qué no deberías comer mirando a una pantalla?

Si eres de los que no puedes comer sin estar mirando el móvil o viendo tu serie favorita, te contamos por qué es recomendable no volver a hacerlo

Actualmente, las pantallas han inundado nuestras vidas en todos los sentidos. Desde el viaje en metro, trabajando en tu casa o relajándote en tu tiempo de ocio, los dispositivos electrónicos están presentes siempre con nosotros. A la hora de comer cada vez más personas son las que comen frente a ellas, pero desconocen los riesgos que esto esconde. 

Estos son malos hábitos que hemos incorporado a nuestras rutinas y pueden llevarnos a problemas de salud, especialmente para los niños. Algunos pequeños no pueden comer sin su serie de dibujos animados favorita, pero es momento de analizar qué es lo pasa por llevar a cabo estas malas prácticas.

Una primera consecuencia es la sensación de saciedad. Los expertos advierten que cuando no prestamos atención a nuestra comida, los avisos que se envían al cerebro son más débiles. Por ello, lo más probable es que terminemos excediéndonos. En el caso contrario, muchas personas con poco apetito pueden experimentar el efecto contrario. Al final, el mayor problema es que nuestro estómago y cerebro dejan de estar conectados.

Un estudio realizado por la Universidad de Bristol a 44 personas expuso que estar distraídos en nuestras comidas puede afectarnos a la saciedad. En el experimento, 22 personas debían de comer jugando al juego Solitario de Windows, mientras que la otra mitad debía de comer sin distracciones. Cuando pasaron 30 minutos, se ofreció a todos los participantes unas galletas y se pidió que enumeraran el número de alimentos que habían consumido por orden. Los que habían comido frente a la pantalla pidieron cinco galletas y la mayoría no sabían explicar qué habían comido. Por otro lado, las otras 22 personas solo consumieron 2,5 galletas de media y recordaban a la perfección toda la comida.

Otro problema es la velocidad a la que comemos los alimentos. Muchas personas han alertado que ver el telediario a la hora de comer les produce ansiedad que afecta directamente a su dieta, por lo que comen más rápido y mayor cantidad. Esta situación suele producir problemas en nuestro aparato digestivo, puesto que las digestiones pueden ser más pesadas. Además, no masticar adecuadamente puede derivar en una aerofagia, un problema de salud inducido por la ingesta excesiva de aire al comer rápido y no masticar. Esto se traduce en hinchazón, gases, eructos o dolor abdominal, en algunos casos. 

Percibimos diferente el sabor de los alimentos

Estos hábitos pueden llevarnos a un aumento de peso, ya que se tiende a preferir alimentos azucarados como refrescos y snacks con muchas calorías. Una investigación de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) alertaba que los niños de entre 1 y 14 años que solían comer más de una hora al día frente a la pantalla solían consumir más comida basura, puesto que estaban más expuestos a estos alimentos. 

En estos casos, el estímulo visual se encuentra en primer plano y el gusto pierde fuerza. Por ello, se prefiere comidas con más grasas, dulces y saladas con saborizantes y aromas.  

Un problema para los niños

Los anuncios de la televisión suelen ser de productos procesados o ultraprocesados que juegan con nuestras emociones. Los niños que pasan muchas horas frente a la televisión se ven sobreexpuestos a este tipo de publicidad y hace que pidan más este tipo de productos. Un primer paso que se puede hacer desde casa es apagar la televisión para comenzar a inculcar los buenos hábitos desde una edad temprana. Si los adultos no evitamos las pantallas, ellos tampoco lo harán. 

'Mindful eating', comer consciente

El 'mindful eating' es una forma de comer con muchos beneficios para nuestro organismo, ya que nos permite controlar el apetito y nuestra dieta. Hay que prestar atención a las respiraciones antes de la ingesta, centrarnos en nuestra comida y disfrutar del sabor. 

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