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Por qué no deberías guardar la leche y los huevos en la puerta de la nevera

¿Guardas la leche y los huevos en la puerta de la nevera? Pues deberías dejar de hacerlo, pues podría afectar a su correcta conservación.

Una buena organización en la nevera es importante para que cada alimento reciba el frío que le corresponde para su correcta conservación. Una de las normas básicas para la correcta conservación de los alimentos es que el frigorífico se encuentre a la temperatura adecuada, es decir, entre 2 y 6ºC. Cada producto tiene un lugar preferente en este electrodoméstico, y deberíamos saber que el de la leche y los huevos nunca es la puerta de la nevera.

Las puertas de los frigoríficos suelen estar pensadas para que pongamos allí los huevos y la leche, pero tienes que saber que es un error. Estos dos alimentos necesitan estar bien conservados en un estante frío en el que no sufran cambios de temperatura. La puerta es el peor lugar para ello, pues no solo es la zona menos fría de la nevera, sino también la que está más expuesta a los cambios bruscos de temperatura al abrirse y cerrarse con tanta frecuencia. ¿El mejor lugar para conservarlos? En la zona media de la nevera. En cuanto a los huevos, también conviene retirarles el cartón y conservarlos en un recipiente de plástico específico para ello.

¿Cómo organizar la nevera correctamente?

Un paso previo fundamental a ordenar bien un frigorífico es pensar cómo hacerlo, pues los alimentos tienen unas necesidades. Por ejemplo, es importante dejar un poco de espacio entre productos para que el frío penetre en todos sus lados. A la hora de guardar los alimentos en la nevera, la parte superior debería estar reservada para los productos listos para su consumo, es decir, embutidos, pastas frescas o masas refrigeradas. También es un buen lugar para conservar semiconservas como anchoas en aceite o ahumados.

Por otro lado, la zona media es ideal para los lácteos (queso, yogures, leche) o las sobras que tengamos de otros días. La zona baja es de las más frías de la nevera, por lo que ahí deberán estar pescados y carnes. En cuanto a los cajones, son el lugar idóneo para conservar en buen estado frutas y verduras. Al ser la zona menos fría, en la puerta de la nevera podemos colocar mermeladas, mantequilla, agua, zumos o vino, productos que no necesitan tanto frío.

Otra regla interesante que conviene tener en cuenta es que, a la hora de colocar los alimentos en el frigorífico debemos seguir la máxima de "first in, first out", o lo que es lo mismo, lo primero que entra es lo primero que sale. Por lo tanto, deberíamos colocar los productos recién comprados detrás de los que ya teníamos en la nevera. Además, deberíamos tener presente que muchos alimentos no son aptos para conservarse en la nevera. Y, pese a ello, los metemos. Es el caso de las frutas tropicales como el mango a las que el frío no les viene nada bien. Y pasa igual con el tomate, las patatas, los cítricos o la mermelada que no está abierta, por citar varios ejemplos más. Las conservas, si no están abiertas, tampoco hay que guardarlas en el frigo.

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