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Por qué no deberías ni plantearte adelgazar con laxantes

Es una práctica que puede conllevar problemas muy graves para la salud.

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El deseo de adelgazar lleva al ser humano a cometer errores que pueden tener consecuencias muy graves para la salud, hasta el punto de derivar en patologías extremas como la anorexia. Para perder perder peso se siguen “dietas milagro”, todas ellas desaconsejables, y también se recurre a productos como laxantes, una costumbre muy peligrosa. 

Los laxantes son productos diseñados para combatir el estreñimiento. Su labor es inducir las deposiciones, de ahí que afecten al intestino grueso. Pero en ningún caso están fabricados para que la persona que los tome pierda peso, ni mucho menos. 

Sin embargo, desde los años 90 se conoce el consumo de estos medicamentos que se administran por vía oral o rectal para la pérdida de peso porque al acelerar los movimientos del intestino y aumentar las defecaciones se considera que ayudan a perder peso. 

La realidad no es solo que no ayudan a perder peso de forma saludable, porque lo único que se pierde yendo tanto al baño por el efecto de los laxantes es agua, minerales y electrolitos. Es decir, si se adelgaza, es de forma temporal y con graves riesgos para la salud del organismo, que entre otras cosas puede sufrir deshidratación.

Tendencia peligrosa para la salud

Pero es que además estudios recientes han demostrado que esta práctica puede llegar a ser adictiva y que las personas que los toman para adelgazar son más propensos a sufrir trastornos de la alimentación muy serios. Es el caso de la investigación dirigida por científicos de la Escuela de Salud Pública de Harvard TH Chan y del Boston Children's Hospital, publicada en el American Journal of Public Health (AJPH) que analizó exclusivamente esta tendencia en el sexo femenino. 

Más de 10 000 mujeres y niñas de 14 y 36 participaron en el Estudio Growing Up Today (GUTS) entre el 2001 y el 2016. Las conclusiones del mismo son elocuentes: los laxantes son muy dañinos si se utilizan para controlar el peso, y allanan el camino en las mujeres jóvenes para que su salud empeore, apareciendo incluso trastornos graves derivados del abuso y del uso inadecuado de estos medicamentos -el 4,2% de los que usaron laxantes para adelgazar recibieron un primer diagnóstico posterior de anorexia en comparación con el 0,8% de los que no los usaron para adelgazar-. 

Además de la deshidratación anteriormente mencionada, y de los trastornos de la alimentación en los casos más delicados, la lista de consecuencias graves que puede tener en la salud el uso de laxantes para el control del peso se encuentran es enorme: dolor abdominal, diarrea, visión borrosa, espasmos musculares, arritmia cardiaca, inflamación del páncreas, síndrome de intestino irritable (SII), insuficiencia renal, entre otras. 

La conclusión, por lo tanto, es tajante: los laxantes no se deben utilizar bajo ningún concepto para adelgazar de forma saludable. 

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