¿Por qué tenemos pesadillas?

Tener pesadillas puede limitar la calidad de vida de quienes las sufren. ¿Sabías que una de cada dos adultos las padece?

Tener pesadillas puede limitar la calidad de vida de quienes las sufren. ¿Sabías que una de cada dos adultos las padece?

Dormir es una de las actividades más importantes para el mantenimiento de la salud. Cuando el descanso no es completo, la calidad de vida se ve mermada. Uno de los motivos que altera el descanso son las pesadillas, sufridas por uno de cada dos adultos, y fuente de cansancio y ansiedad. Los doctores Esteban Rodríguez Perdomo y Maria Victoria Medina Cruz, neumólogos del Hospital Vithas Santa Catalina, nos ayudan  a entender por qué se producen las pesadillas.

¿Por qué se producen las pesadillas?

Las pesadillas son sueños, imágenes mentales ante las cuales se genera una fuerte respuesta emocional, ya sea por causas físicas o emocionales. La evocación mental de situaciones de peligro o agobiantes provocan en quien las sufre miedo, terror, ansiedad e incluso tristeza. La consecuencia directa e inmediata es despertar en estado de alarma y excitación, con recelo en torno a la propia seguridad y bienestar. En palabras del doctor Rodríguez, “el aumento en la frecuencia e intensidad de las pesadillas puede llegar a considerarse un trastorno del sueño cuando dificulta la vida de las personas que las sufren, ya que, por lo general, es muy difícil volver a conciliar el sueño una vez que nos hemos despertado tras un pico de ansiedad o miedo”.

El cerebro pasa por diferentes fases cuando dormimos y su actividad es más o menos intensa según los momentos. En el caso de las pesadillas, se originan en la fase denominada MOR, movimientos oculares rápidos, cuando el individuo está más relajado y es más fácil despertarlo. En este momento la actividad de las neuronas se asemeja a cuando se está despierto, motivo por el cual es posible elaborar fantasías tan complicadas que pueden ser sentidas como parte de la realidad. Las causas de las pesadillas pueden atribuirse a fenómenos fisiológicos o a condiciones emocionales y psicológicas. Los momentos de mucho estrés o ansiedad y relacionados con cambios importantes en las rutinas suelen dejar rastros en el subconsciente y dar lugar a pesadillas a posteriori. Entre los aspectos físicos, acciones como comer antes de dormir provoca que se genere un mayor número de pesadillas, ya que la actividad metabólica del organismo seguirá activa aunque la personas se acueste. También la fiebre, nuevos fármacos contra dolencias específicas o la abstinencia de alcohol cuando se mantenían hábitos de consumo serán elementos potenciadores de noches de pesadillas.

Si se repiten, ve al médico

Aunque es normal padecer pesadillas de forma esporádica, cuando éstas se repiten pueden estar provocadas por problemas de mayor calado que habrán de ser tratados por especialistas, dado que limitan la calidad de vida de quienes no gozan de un sueño reparador. Las personas que sufren de estrés postraumático por ejemplo son propensas a evocar en sueños aquella situación de miedo o amenaza a la que estuvieron expuestos. También trastornos como la apnea del sueño o cuadros de depresión provoca una mayor frecuencia de las pesadillas o ensoñaciones. Cuando el recuento llega a más de una pesadilla a la semana, es aconsejable consultar con un médico, ya que se empezará a hacer notable la necesidad de descanso. En estos casos, se pueden poner en práctica terapias o prescribir fármacos que reduzcan los factores que originan estas pesadillas.

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