¿Por qué todos hablan del radón?

Este gas es el segundo causante más importante de cáncer de pulmón. La UE acaba de obligar a sus países a tomar medidas para erradicarlo de los lugares de trabajo y de las casas en 2018, así como construir nuevas viviendas que impidan que se ‘cuele’.

Un gas peligroso

El radón es, según la Organización Mundial de la Salud, la segunda causa más importante de cáncer de pulmón después del tabaco. Este gas inodoro e invisible se cuela y se acumula en nuestras casas y lugares de trabajo por el subsuelo, pues es la consecuencia de la desintegración del uranio (y después, del radio) presente en las rocas. Se concentra especialmente en los suelos graníticos. Según los estudios del investigador Alberto Ruano, uno de los mayores expertos en este gas, las personas con niveles elevados de radón en sus casas tienen más del doble de posibilidades de presentar cáncer de pulmón sin ser fumadores.

Toda presencia cuenta

Toda concentración de radón supone un riesgo para la salud, pero las administraciones establecen “niveles de acción” a partir de los cuales el riesgo de cáncer de pulmón aumenta. Según la OMS, el riesgo asciende en un 16 % con cada incremento de 100 bq/m3; sin embargo, “nuestros políticos (en Europa) han abierto la manga hasta los 300 bq/m3”, lamenta Ruano. La buena noticia es que a partir de 2018 los gobiernos deberán realizar mediciones en puestos de trabajo e introducir pautas en los códigos de edificación que obliguen a aislar correctamente las casas, además de tomar medidas para erradicarlo de las ya construidas.

Más presente al oeste

Las zonas con mayores concentraciones están al oeste de la península: Galicia, la Sierra del Guadarrama o Extremadura. “Hacia el este no tienen casi problemas. Puede haber puntos concretos, en zonas de montaña que coincidan con suelos graníticos pero es mínimo” comparado con el occidente, dice.

¿Cómo sé si tengo?

Organismos como el de Ruano realizan también mediciones particulares. Por ejemplo, explica que “el método más habitual, recomendado y económico” para hacer la primera evaluación es con detectores de trazas. La empresa envía dos de estos aparatos para colocarlos en las habitaciones donde más tiempo pasamos (la habitación principal y el salón, por ejemplo), que medirán la concentración de radón durante tres meses. El precio sería de 96 €. “Si ese sondeo sale alto, se necesitaría un estudio más profundo, que consistiría en una medida en continuo. Éste es más caro porque se trasladaría un técnico varios días”, y dependería de la zona donde tuviera que hacerlo.

Medidas para mejorar

La ventilación supondría una disminución del radón de menos del 20 %, y solo si se hiciera durante dos horas, por lo que “en Galicia, no lo recomiendo” dice Ruano, y no solo por el frío, tampoco en términos de ahorro energético. En casas con altos niveles de radón, el experto asegura que instalando una arqueta de succión a un metro por debajo del suelo “se reduce hasta el 98 % del radón”, pero advierte de que esta obra debe estar bien asesorada por profesionales de confianza, pues “sé de casos en los que han intentado cobrar por estas obras hasta 20.000 €, cuando no debe costar, a lo sumo, más de 3.000”.

El mapa del gas en España

El Laboratorio de Radón de Galicia ha publicado un mapa de gran precisión con las concentraciones de este gas en Galicia, una de las comunidades más afectadas; lo que ha puesto de nuevo el foco de atención en la necesidad de medidas gubernamentales para controlar este gas que parecía olvidado. En la web radongal.com puedes consultar qué porcentaje de casas tienen una concentración importante de radón en cada municipio gallego.

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