Pre y probióticos: ¿conoces todas las diferencias?

Ni un día sin que oigamos hablar de probióticos, pero ¿tenemos claro lo que son y para lo que sirven? Y si ya buscamos la diferencia entre probióticos y prebióticos el lío es máximo. Una única letra lo cambia todo.

Casi la mitad de lo que pesas, son microorganismos. Y en el intestino, atentos: más de 1000 especies diferentes.

Pre y probióticos
Foto: Istock

No sé si eres lo que comes, pero sí eres con lo que alimentas a los billones de bacterias y otros microorganismos que viven contigo. El conocimiento sobre nuestro microbiota está aún en pañales, lo que sí está claro es que tiene más importancia de lo que se pensaba, tanto en la digestión como en otros aspectos, por ejemplo, el sistema inmunitario…

Así que tenemos que mantener a nuestros bichos contentos. Para hacerlo tenemos dos alternativas: o poner más (probióticos) o darles de comer para que se reproduzcan, vivan bien… y para eso necesitamos prebióticos.

¿Dónde conseguimos los prebióticos?

El alimento viene a través de la fibra, que son hidratos de carbono complejos que nosotros no podemos digerir, pero a las bacterias les encanta. Eso hace que crezcan más y mejor, nos ayudarán a tener una pequeña cantidad de vitamina K o B, poquito, pero ahí está. Además, ayudan a la digestión, al sistema inmunitario y, sobre todo, a no dejar hueco a patógenos.

Por otro lado, podemos añadir microorganismos nuevos, ya sea en caso de enfermedad porque necesitamos ampliar o reponer, eso sería tomar probióticos como tratamiento, siempre bajo prescripción médica o tomarlos en alimentos.

La OMS define a los probióticos como: “son microorganismos vivos que administrados en cantidades adecuadas confieran un beneficio en la salud de quien lo consuma.

Ayuda en diarrea agua, colitis ulcerosa, mejora síntomas de síndrome del intestino irritable o prevención de enterocolitis necrotizante en recién nacidos. Es decir, cuando hay un problema con nuestro microbiota y debemos ampliar o reemplazar los microorganismos que tenemos para evitar que haya hueco para los patógenos.

Alimentos con pre y probióticos
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Esto conlleva un uso en tratamiento, siempre prescritos por un médico. En alimentos, no tienen una declaración de salud autorizada, pero sí hay alimentos que tienen bacterias vivas, así que, dentro de nuestros buenos hábitos, también los tomamos.

Alimentos con probióticos

El más típico es el yogur que tiene 125 mil millones de Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus viables. Dicen que es el elixir de la casi eterna juventud. De hecho, significa “larga vida”. Que no lo digo yo, que lo dijo un científico ruso, Élie Métchinikoff en 1873 cuando viajó a Bulgaria y relacionó la longevidad de los habitantes con el consumo de Lactobacilus bulgaricus. Pero no a todo lo que tiene forma de yogur le podemos llamar yogur, como los que se oyen con bifidobacterias.

Leches fermentadas

En realidad, se llaman leches fermentadas. Fue un pediatra francés, Henry Tissier quien vio que los niños con diarrea no tenían unas bacterias forma de Y, las llamó bífidas y los sanos sí, así que propuso que se diera estas bacterias para que mejoraran. No hace que nuestras barrigas estén más felices que con un yogur normal, menos tampoco, pero vamos que podemos tomar un yogur normal y tan ricamente. Eso sí, tengamos la precaución de saber que cuando dicen que va con fruta o tal, en realidad son mermeladas que aportan hasta 15 gramos de azúcar. Es decir, que si te tomas un yogur de esos por la noche porque dices que estás a dieta… la estás liando.

Hay otros probióticos, cualquier fermentado, el chucrut, el kéfir… ahora se ha puesto de moda una bebida que se llama kombucha, ojito con esas propiedades extraordinarias que, en realidad, son como cualquier otro fermentado. Eso sí, tanto con el kéfir como con ella, tienen una cantidad residual de alcohol debida a esta fermentación, así que mejor no hacerlo en casa y tener precaución en embarazas. También, y eso en todos los probióticos, con las personas fuertemente inmunodeprimidas sin que lo sepa el médico por si pudiera dar algún problema de infección sistémica. Normalmente no pasa nada porque son nuestras bacterias, pero en estos casos, siempre que lo sepa el médico.

Así que combinemos prebióticos y probióticos para tener una microbiota sana.

Ya sabéis, frente al miedo: conocimiento.

Gemma del Caño

Gemma del Caño

Licenciada en Farmacia con especialidad en I+D+i e Industria. Máster en biotecnología, innovación y seguridad alimentaria. Trabaja desde hace 10 años en la industria alimentaria en I+D+i, Calidad y Dirección técnica. Profesora asociada en el Grado de Nutrición y Dietética de la Universidad Europea Miguel de Cervantes en las asignaturas Legislación Alimentaria y Política Alimentaria, así como en diferentes Máster. Autora del libro 'Ya no comemos como antes, y menos mal'. Colaboradora en diferentes medios de comunicación: RTVE, CyLTV, A3media, Salud Sin bulos y en plataformas de divulgación científica como Naukas y Desgranando Ciencia.

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