Pros y contras del ayuno intermitente

Es uno de los hábitos alimentarios de moda en los últimos años y, como casi todo, tiene sus ventajas y sus riesgos.

Además de la dieta Keto, de la que te hablamos recientemente, la otra gran tendencia en este universo relacionado con la alimentación es el ayuno intermitente. De moda desde hace ya varios años, no ha ocurrido como con otras tendencias alimentarias que se apagan después de hacerse virales, sino que parece haber llegado para quedarse porque cuenta con cada vez más fieles.

A diferencia de las dietas de toda la vida, esas que todos los dietistas nutricionistas desaconsejan seguir a menos que exista una pauta médica que la justifique y la recomiende, el ayuno intermitente no es restrictiva en lo que respecta a la variedad de alimentos y nutrientes. Sí lo es la citada dieta keto, sin ir más lejos. En el caso del ayuno, como su propio nombre indica, es más un hábito que una dieta, ya que se trata de no ingerir comida alguna durante un periodo concreto de tiempo. Lo más habitual, 12 horas, aunque hay versiones más extremas que alargan el periodo de ayuno. 

¿Qué es el ayuno intermitente?

En realidad, como bien explica Marta Verona, dietista nutricionista y cocinera (ganó MasterChef 6), todos hacemos “un largo periodo de ayuno” aunque sea de manera involuntaria porque durante las horas que dormimos, alrededor de 8 si sigues las recomendaciones médicas, no comemos. Pues bien, el ayuno intermitente consiste simplemente en “espaciar más los tiempos entre las comidas, limitando las ingestas. Es decir, en vez de comer 5 veces al día, dejar más espacio entre las comidas”, dice Verona.

La comida más afectada por este hábito alimentario es el desayuno, ya que la cena simplemente se debe adelantar, lo cual reporta muchos beneficios. Existe un debate muy vivo entre nutricionistas y endocrinos que consideran esencial el desayuno y quienes relativizan esta afirmación porque consideran que es peor desayunar mal (productos malsanos como las galletas, los zumos industriales, el cacao soluble azucarado, etc.) que no hacerlo y así almorzar de manera saludable un poco más tarde. 

Pero no es nuestra intención en esta pieza profundizar en este debate, sino resaltar cuáles son los beneficios y los potenciales riesgos del ayuno alimentario de 12 horas. Ojo, vaya por delante decir que ni siquiera es necesario saltarse el desayuno: puedes cenar antes de las 9 y desayunar a partir de las 9 del día siguiente y estarías cumpliendo con la exigencia de dejar una ventana de medio día sin comer. Otra cosa distinta es el ayuno intermitente 16/8, donde es indispensable saltarse la cena o el desayuno.

Dicho esto, todo tiene sus pros y sus contras. También el ayuno intermitente. Lo importante es conocerlos y sopesarlos antes de empezar a aplicarlo. En un post divulgativo a este respecto, Marta Verona expone que “El ayuno intermitente, desde el punto de vista fisiológico, fomenta la flexibilidad metabólica; es decir, enseña a nuestro cuerpo a obtener energía con agilidad no solo de los azúcares sino también de las grasas”. Por lo tanto, desde este punto de vista, lo considera un beneficio. 

Lo normal, siempre y cuando cenes de la manera adecuada —cantidades ajustadas, alimentos saludables y grasas limitadas o reducidas— es que el ayuno intermitente te ayude a tener noches más tranquilas a nivel digestivo, pero esto es una ventaja propia de cenar pronto que es compartida con la ventana de 12 horas sin ingerir alimentos. 

Por contra, Marta Verona incide en el aspecto psicológico, ya que considera —muchos especialistas lo recalcan como el gran riesgo del ayuno intermitente— que “puede generar una relación tóxica con la comida por obsesionarnos con las ingestas”. En este sentido advierte de que “Incluso se puede caer en la trampa y en el error de “compensar” sin comer por habernos pasado en la ingesta anterior”, añade. 

Casos en los que evitar el ayuno

Mención aparte requieren los riesgos en personas con algunas patologías incompatibles con el ayuno intermitente prolongado, destacando entre ellas el grupo de población que padece diabetes. “Los pacientes que la padezcan no deberían practicarlo, al igual que aquellos que tengan insuficiencia renal o las personas con una presión arterial baja”, apuntan desde Clínica Menorca

Por todo ello, Marta Verona considera que, en caso de querer incorporar el hábito del ayuno intermitente, además de consultar a un especialista para que valore si es compatible con tus circunstancias, “lo ideal es adaptarlo a nuestro estilo de vida. Si queremos hacerlo que sea de forma gradual, sin obsesiones”, señala. “Además, hagamos las ingestas que hagamos, siempre los protagonistas de todas ellas tienen que ser alimentos saludables”, concluye la dietista nutricionista, no sin antes recordar la importancia de la actividad física como complemento de una dieta equilibrada y saludable. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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