Protege tu cocina de los errores e intoxicaciones

Las intoxicaciones alimentarias se multiplican en verano porque la temperatura aumenta, lo que hace que haya más bacterias en el entorno, y baja la cantidad de cocinados en nuestra dieta, por la tendencia a comer alimentos crudos.

  • Autor: Laura Valdecasa

Las bacterias patógenas como Campylobacter, Salmonella, Escherichia Coli o Yersinia pueden poner en jaque nuestras comidas y salud en verano. De la mano de Jon Basagoiti, director científico de El Enemigo en tu cocina, un portal divulgativo integrado por especialistas en microbiología, nutrición, restauración y divulgación científica, aprenderemos a evitar esos errores en la cocina que pueden poner en peligro nuestra salud.

Una buena y correcta higiene de los alimentos

No está recomendado lavar los alimentos que tienen una carga importante de microorganismos (como el pollo, por ejemplo), ya que, con ese lavado, se diseminan dichos microorganismos. Es necesario lavar los que vayas a comer crudos: frutas (con agua, aunque luego la peles) o verduras (con agua y unas gotas de lejía apta para la desinfección de alimentos).

A salvo de la salmonelosis

  • Cocina bien los alimentos crudos que pueden tener la bacteria salmonela: huevo, carne o pescado, siempre por encima de los 75 grados.
  • Huye de la contaminación cruzada: lávate bien las manos tras haber cocinado o manipulado alimentos crudos, así como utensilios que hayas usado (tablas de corte, cuchillos, platos o bandejas, trapos de cocina…).
  • Si no vas a consumir inmediatamente los platos cocinados, guárdalos en la nevera cuando todavía estén por encima de los 65 grados, mejor en tartera con tapa hermética y con una etiqueta de nombre y fecha.
  • No los mantengas en la nevera más de 5 días, o congélalos el día de elaboración.

Mantén la cadena del frío:

  • Emplea una bolsa isotérmica y pon juntos todos los productos refrigerados o congelados, para que la pérdida de frío sea la menor posible.
  • Guarda primero los alimentos refrigerados en la nevera y los congelados, en el congelador.

No te olvides de la limpieza del frigorífico

  • Limpia la superficie interior del frigorífico con agua templada y jabón, con toallas de papel o bayetas limpias.
  • Desinfecta con una solución de lejía diluida en agua (una cucharilla de café por cada litro de agua y deja que se seque durante unos 10 minutos).
  • Limpia a conciencia la zona del desagüe que hay en el interior de la mayoría de los frigoríficos. Suelen tener una pieza para desatascar el tapón que se forma en ese punto. Ese tapón es el desarrollo de un biofilm formado por un variado número de microorganismos. Hay que desinfectarlo con una solución de lejía y agua.

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