¿Qué dice tu piel de tu salud?

La piel, el órgano más grande de nuestro cuerpo (pesa unos 3 kilos ella sola), es nuestra barrera protectora más importante: nos defiende de gérmenes y enfermedades. Además, al ser el órgano más visible que tenemos, traduce nuestro estado de salud de forma muy evidente. Si quieres saber si algo va mal en tu interior, observa tu piel.

SI SE VUELVE OPACA
Puede ser por mala alimentación.
“El aparato digestivo está íntimamente relacionado con la piel. Somos lo que comemos, y una deficiente alimentación (en cantidad y calidad) puede conllevar este cambio en nuestra piel”, señala el doctor Xavier Xercavins, especialista en Medicina Interna de TopDoctor.es.
¿Qué puedes hacer? “Evitar el exceso de azúcar, que causa problemas en la dermis, el sodio, que afecta a la elastina de la piel, el café, las grasas de repostería y las saturadas, pues inflaman los tejidos cutáneos...”, señala.

¿HA  PALIDECIDO?
Ten cuidado con la anemia.
“El cambio en el tono de la piel hacia uno más pálido puede alertar de una anemia. La notarás, sobre todo, en las palmas de las manos y los pies, en la conjuntiva de los ojos y en la mucosa de la boca”, señala el doctor Xercavins.
Si tienes estos síntomas, es imprescindible ir al médico “sobre todo para que determine la causa de la anemia. Él decidirá si es necesario aumentar la ingesta de alimentos ricos en hierro (cereales, carnes rojas, legumbres...) o si necesitas algún suplemento”, explica el experto.

MUY SECA, FRÍA Y ESCAMOSA
Puede tratarse de hipotiroidismo.
“La hormona tiroidea afecta a casi todo el metabolismo del cuerpo humano, y naturalmente, a la piel. Para prevenir cualquier desarreglo es necesario seguir una alimentación correcta y realizarse controles periódicos”, explica el especialista en medicina interna.
Si tienes estos síntomas, consulta con tu médico, y no olvides mantener una hidratación adecuada y una buena higiene de la piel. “En estos casos, terapias biomecánicas como el láser o la radiofrecuencia pueden ayudarte a regenerar la piel”, señala el especialista, una vez que tu médico haya tratado tu problema de tiroides.

¿SE HA VUELTO AZULADA?
Tal vez tengas problemas de corazón o pulmonares.
La cianosis (coloración azulada de la piel) ocurre, generalmente, cuando a la sangre le falta oxígeno, lo que denota algún problema cardíaco o pulmonar. Si se acompaña de dificultad respiratoria u ocurre en una zona determinada del cuerpo (el pie, una pierna, el brazo...), hay que ir inmediatamente a urgencias. No obstante, ante cualquier coloración ligeramente azulada, sobre todo en la zona de la nariz, los labios, ojos..., hay que consultar, sin dilación, con algún médico.

SI ESTÁ AMARILLENTA
Alteraciones del hígado como la hepatitis.
Cuando nuestra piel adquiere la tonalidad amarilla es por un acúmulo de bilirrubina, característico de la hepatitis y de otros problemas del hígado. “En el primer sitio donde se nota es en las palmas de las manos y las plantas de los pies, en los ojos y en la mucosa de la boca”, señala el doctor Xercavins. Si notas este cambio de coloración de tu epidermis, acude al médico, porque deberás iniciar un tratamiento farmacológico cuanto antes. “Y si necesitas mejorar rápidamente el aspecto de tu piel, a veces es bueno tomar el sol, pero consúltalo con tu médico”, aconseja la dermatóloga Eulalia Baselga, de TopDoctors.es.

¿MORENA SIN RAZÓN?
Exceso de hierro.
Si tu piel adquiere un color bronce sin que hayas estado en la playa, empezando, sobre todo, por los codos, los nudillos y las rodillas, consúltalo; puede deberse a un exceso de hierro o incluso a alguna enfermedad metabólica. La única forma de que vuelva a su color original es siguiendo el tratamiento médico (dieta pobre en hierro más medicación), aunque a veces ayuda utilizar cremas decolorantes poco agresivas.

GRASA Y SUDOROSA
Ojo con el hipertiroidismo.
“El hipertiroidismo provoca un estado de metabolismo acelerado que puede provocar en la piel una tendencia a la sudoración excesiva, a ser bastante más grasa e incluso con otras manifestaciones como vitíligo (manchas claras en la piel debidas a la destrucción de los melanocitos) o alopecia areata (caída del cabello)”, señala la dermatóloga Eulalia Baselga. Este problema no puedes solucionarlo por tu cuenta, un médico ha de administrarte el tratamiento más adecuado para que ni tu organismo ni tu piel sufran más.

PICAZÓN
Múltiples problemas; posiblemente, una alergia.
La piel no tiene por qué picar; el prurito es una de sus defensas para avisar de que algo va mal. “Si eres una persona con rinitis, conjuntivitis o asma y, de repente, sientes muchos picores –sobre todo después de la exposición a algún cosmético, colonia o alguna sustancia ambiental...– puedes pensar en una alergia, pero tienes que ir al médico para que lo determine”, dice la dermatóloga. Mientras tanto, reduce el picor con un baño de agua tibia con avena.

MANCHAS  EN  LA  PIEL DE  LAS PIERNAS
Controla el azúcar en sangre; puede deberse a la diabetes.
“La diabetes mal controlada puede dar lugar a muchas manifestaciones en la piel, desde las derivadas del cuadro de sobrepeso, infecciones cutáneas (especialmente por cándidas y otros hongos), hasta otras fruto de la mala microcirculación como son las manchas de vasculopatía diabética en las piernas”, señala la doctora Baselga. En este caso hay que actuar rápido y dirigirse al médico porque “es una enfermedad que va dañando de forma silenciosa algunos de nuestros órganos vitales, pudiendo tener consecuencias fatales si no se controla adecuadamente”, reconoce el internista.
Ten en cuenta, por otra parte, que muchos tratamientos farmacológicos pueden causar cambios en la epidermis, así que, si estás tomando medicamentos, asegúrate antes de que los cambios no se deban a ellos y, una vez comprobado, consulta con tu médico. Y recuerda, la mejor forma de cuidar tu piel es mediante una alimentación sana, bebiendo dos litros de agua al día y utilizando cremas que la nutran y embellezcan por fuera. Si sigues estos consejos y, aun así, notas cambios en la piel, ¡estate alerta!: tu cuerpo te está mandando un mensaje.

¿LUNARES? ALERTA TOTAL
Según afirma el doctor Xavier Xercavins, especialista en Medicina Interna, de TopDoctors.es, “hay que tener especial cuidado con ellos, pues su forma y hasta su número puede relacionarse con algunos cánceres (y no sólo de piel: un reciente estudio del Instituto Nacional Francés de Salud e Investigación Médica relaciona el número alto de lunares con el aumento del riesgo de cáncer de mama). Es importante controlar en casa lo que los médicos llamamos nuestro ABCDE de los lunares: Asimetría, Bordes, Color, Diámetro y Elevación. Si un lunar tiene sus dos mitades distintas, bordes irregulares, varios colores, se hace más grande o se eleva, hay que consultarlo rápidamente”.

Por: Toni A. Neila

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