¿Qué dietas son mejores y peores para el medioambiente?

Son más decisivos los hábitos que el tipo de dieta a la hora de cuidar la salud del planeta a través de lo que comemos.

Alimentos
Depositphotos

El concepto dieta verde da muchas pistas sobre cómo debe ser la alimentación de una persona comprometida con la salud del planeta, pero existe demasiada confusión acerca de qué es sostenible y qué no lo es en la industria agroalimentaria. 

Aunque nos repitamos a veces más que un disco rayado, el término dieta no siempre se utiliza de forma apropiada por el grueso de la población. Son demasiados los contextos en los que a este concepto se le atribuyen restricciones alimentarias, productos prohibidos o una forma concreta de comer para adelgazar o lucir un cuerpo más musculado. Y no es así. O al menos no debería, porque no hay dieta más saludable que la rica en alimentos frescos, sobre todo fruta y verdura, y en la que el reparto de estos sea variado. 

Dicho esto, cuando hablamos de dietas sostenibles, que cuidan el medioambiente, hay un patrón común en todas ellas: el protagonismo de los vegetales sobre los alimentos de origen animal, ya que estos consumen más recursos que los primeros. Pero, ojo, no tiene que ser una dieta rica en productos eco para que sea respetuosa con el entorno, puesto que no hay evidencia científica que afirme con contundencia que esto es así. Tiene que ser rica en productos vegetales, y su origen es importante, como lo es sobre todo el proceso de producción, pero no si un alimento se puede etiquetar como ecológico o no. 

¿Qué dice la ciencia?

Sí hay evidencias científicas, en cambio, del estrés al que el ser humano está sometiendo a su entorno natural, y la sobreexplotación ganadera o de la pesca, por ejemplo, es una de las muchas pruebas que existen al respecto. También lo es, aunque en menor medida, las exportaciones de productos alimentarios, que no tienen por qué tener tanto impacto sobre el medioambiente en un sentido negativo si el equilibrio entre el nivel de producción y la salud de la tierra de cultivo es el adecuado. 

Tipos de dietas

No es casualidad, en cualquier caso, que las dietas más respetuosas con el planeta sean la vegetariana, la vegana y un poquito por debajo, la flexitariana que también se inclina de forma clara por los productos vegetales aunque no suprima completamente los de origen animal.

Por el mismo motivo, dentro de las dietas etiquetadas según su origen geográfico, la dieta mediterránea no solo es la más saludable del mundo según numerosos expertos, sino que también es sostenible. En ella, el aceite de oliva virgen extra, los cereales, las verduras, las legumbres o la fruta son los grupos de alimentos fundamentales, mientras que los lácteos, los huevos, la carne o el pescado son complementarios.

Pasa algo similar con la dieta nórdica, donde el consumo de productos cárnicos o de pescado es alto pero se suple con conciencia medioambiental para cuidar la explotación de los recursos naturales y para ejercer un proceso de producción responsable. 

La importancia de los hábitos

Por lo tanto, alimentarse de forma saludable y sostenible con el medioambiente depende más de los hábitos que de asimilar una dieta concreta. Reducir la carne, no desperdiciar alimentos, llenar el carro de la compra de productos frescos y por ende limitar los envasados, y prestar atención al origen y proceso de producción de los alimentos que se compran son cuatro hábitos que ayudan a cuidar la salud del planeta más allá de si eres vegetariano, español o nacido en Texas.

Continúa leyendo