Cuidado con la kombucha: si bebes demasiada, puedes experimentar estos síntomas

Esta bebida fermentada ha ganado mucha popularidad en los últimos meses… ¿pero qué pasa si consumes demasiada?

Seguramente hayas escuchado hablar de ella en el último año. O puede, incluso, que te guste mucho y que la consumas con frecuencia. Hablamos de uno de los superalimentos más famosos de los últimos tiempos: la kombucha. ¿La conoces?

La kombucha es una bebida fermentada hecha con té verde o negro, azúcar, bacterias y levadura. Una mezcla de ingredientes un tanto extraña, pero muy apetitosa para todos aquellos que defienden esta bebida. El proceso de fermentación que conlleva la elaboración de la kombucha la convierte en una fuente potencial de probióticos, que son organismos vivos que ayudan a equilibrar las bacterias buenas y malas en el intestino. Los supuestos beneficios de la kombucha incluyen, por tanto, su potencial para reducir la inflamación, mejorar el tránsito intestinal, estimular la inmunidad y acelerar el metabolismo, entre otros muchos.

A pesar de sus beneficios, la kombucha no es un elixir mágico que cura todos los problemas de salud por sí solos. Si bebes demasiado puedes sufrir efectos adversos desagradables como dolores de cabeza o malestar gastrointestinal… Aquí van algunos riesgos y síntomas de consumir demasiada kombucha. ¡Toma nota y no te pases con ella!

kombucha
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Los riesgos de beber demasiada kombucha

Dolor de estómago: Aunque es cierto que la kombucha promueve una buena salud intestinal y mejora condiciones como el estreñimiento y las hemorroides, beber una gran cantidad de esta bebida puede provocar náuseas y diarrea. La kombucha es ácida y contiene azúcar, algo que sumado a los probióticos, puede provocarte molestias estomacales si tu cuerpo no está acostumbrado.

Dolor de cabeza: Los dolores de cabeza son otro posible efecto secundario adverso de beber demasiada kombucha. Se desconoce la causa exacta que los produce, pero la kombucha contiene cafeína y algo de alcohol, que solos o juntos pueden provocar dolores de cabeza en personas sensibles.

Mala para los dientes: Las bebidas que tienen altos niveles de ácido, como la kombucha, pueden desgastar los dientes, lo que puede provocar caries, sensibilidad y decoloración en ellos. ¿Una forma de evitar este problema? En la medida de lo posible, beber la kombucha con una pajita, para ayudar a reducir el contacto directo de la bebida con los dientes. 

Acidosis láctica: Aunque el bebedor ocasional de kombucha no tiene que preocuparse por este efecto secundario, quienes beben varias botellas de kombucha todos los días sí que pueden estar en riesgo de sufrir una afección llamada acidosis láctica. El ácido láctico es un ácido orgánico producido en los músculos. Beber mucha kombucha puede causar una acumulación de este ácido en el torrente sanguíneo, lo que hace que el pH del cuerpo se vuelva demasiado ácido. Esto puede provocar problemas a largo plazo con la función hepática y renal.

Más peso: Si bien la kombucha contiene relativamente menos azúcar en comparación con los refrescos, no está libre de azúcar, como el agua del grifo o el agua con gas sin azúcar. No pienses que puedes sustituir el agua por esta bebida siempre. ¡Podrás ganar más peso con ella!

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