¿Qué es el ayuno intermitente?

Ayuno intermitente
  • Autor: Mayte Martínez.

El cuerpo humano comienza a entrar en un estado de ayuno una vez pasadas las ocho horas de la última ingesta. Tras concluir la digestión y asimilación de los nutrientes, el organismo recurre al glucógeno hepático (una reserva de energía) para mantener la glucemia sanguínea estable. Aumentando ese espacio entre comidas hasta 12 o 16 horas, provocamos un estado de cetosis; el déficit de carbohidratos provoca que el cuerpo busque esa energía en la grasa almacenada.

Esto no solo nos ayuda a perder peso y a regular los niveles de azúcar en sangre, también beneficia al cerebro, pues los cuerpos cetónicos tienen un efecto neuroprotector. “El ayuno intermitente no es una dieta, sino un protocolo que se puede aplicar a cualquier tipo de alimentación, carnívoro, omnívoro, vegetariano, vegano o crudivegano -explica Carla Zaplana, nutricionista-. Consiste en no comer durante un tiempo determinado, entre 12 y 16 horas, para dejar descansar al sistema digestivo”.

El propósito principal de esta abstinencia es, según la dietista-nutricionista Gemma Tendero, miembro de la Junta Directiva de CODiNuCoVa, bajar de peso. Sin embargo, puede ir más allá: “aumentar la sensibilidad a la insulina o tratar la hipertensión. Algunos estudios apuntan que retrasa el envejecimiento”.

Ventajas

El ayuno intermitente, realizado de forma responsable, tiene según estudios científicos, numerosas virtudes: pérdida de peso, mejora de la longevidad, control de los niveles metabólicos, mayor calidad de sueño, aumento de energía, mejora de la función cognitiva. Cristina Romagosa, asesora de salud y experta en nutrición de mediQuo, chat médico 24/7, explica: “Puede tener efectos beneficiosos como la reducción de la inflamación sistémica. Para ello debe estar integrado dentro de una dieta equilibrada y variada, rica en fruta y verdura, cereales integrales, legumbres, frutos secos y proteína. Y baja en azúcares añadidos, alimentos procesados y determinados tipos de grasa”.

Laura Parada, nutricionista de Slow Life House (slowlifehouse.com) es de la misma opinión: “El ayuno intermitente tiene muchas ventajas, además del adelgazamiento, mejora la flexibilidad metabólica, el perfil lipídico, reduce los triglicéridos y los radicales libres”. “Aunque si elegimos un plan demasiado intenso, podemos poner la salud en riesgo”, advierte Carla.

Contraindicaciones

La doctora María José Crispín, nutricionista de Clínica Menorca (clinicamenorca.com), advierte que este método no está indicado para personas con patologías renales, hepáticas, antecedentes de gota o ácido úrico. Tampoco en casos de diarrea, fiebre o infección. No lo recomienda si se toman corticoides, anticoagulantes, diuréticos o antihipertensivos, así como en embarazadas y lactantes.

Una práctica milenaria

El ayuno intermitente ha existido durante miles de años. El hecho de que la sociedad haya pautado unos horarios para comer con entre tres y cinco comidas es por cultura popular, no siempre ha sido así. Hay culturas y religiones que siguen protocolos de ayuno, como el Ramadán en el islam; los musulmanes hacen un mes de ayuno al año. Algunos sistemas médicos milenarios como el ayurveda aseguran que el cuerpo está preparado para recibir comida durante las horas de sol, en las que nuestro estómago está más activo y predispuesto a procesar bien la comida. Esto implica cenar temprano y desayunar una vez salido el sol, con largas horas de descanso digestivo.

Romper el ayuno

Tras 16 horas de ayuno debemos evitar consumir productos procesados y refinados, así como frutas dulces. Es contraproducente, e incluso peligroso, ‘cortar el ayuno’ con alimentos inadecuados, como los procesados, o ricos en carbohidratos refinados. También hay que controlar la ingesta de hidratos simples, edulcorantes naturales, zumos, ya que podría causar picos y caídas de glucosa en sangre. “Es bueno empezar el día con tés o bebidas vegetales, batidos verdes. Elige siempre alimentos ricos en fibra y cereales integrales, huevos y pescado, así como grasas saludables aguacate, frutos secos)...”.

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