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Qué es el orzo y cómo puedo cocinarlo

Te presentamos esta variedad de pasta con forma muy original que no debéis confundir con la cebada, que en italiano se llama igual.

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Orzo es un término que viene del latín, hordeum, cuyo significado es cebada. Por este motivo, en Italia, orzo es la denominación de este cereal que se utiliza para hacer distintas elaboraciones gastronómicas como las cervezas y también, entre otras muchas cosas, sopas, ya que la cebada se puede guisar. 

Sin embargo, nosotros en castellano utilizamos el término orzo para referirnos a un tipo de pasta muy concreto que se parece muchísimo al grano de la cebada pero que en realidad es una pasta de trigo como otra cualquiera. En Italia, en general, esta pasta se conoce como risone por su semejanza a los granos de arroz, pero es orzo como se la conoce mayoritariamente fuera del país transalpino, y así es como la llamamos en España. 

Por ello, cuando leas recetas o elaboraciones en castellano que hablen de orzo como ingrediente, se estarán refiriendo a la pasta, cosa que puede no ocurrir si se trata de una receta italiana que has traducido para hacerla en casa. El matiz es decisivo porque como ves son dos alimentos que solo se parecen en su aspecto.

Cereal vs pasta

Uno es un cereal en grano y el otro, la pasta orzo, se elabora con sémola de trigo, que es más gruesa, poco molida y fabricado con trigo duro, lo cual ayuda a que la pasta sea firme después de su cocción. No se reblandece de aspecto, si bien lógicamente se vuelve masticable.

El orzo es una pasta bastante utilizada en cocinas como la griega, la chipriota -la llaman 'kritharaki'-, determinadas zonas de Alemania y países de Oriente Medio, pero en España apenas se ve en restaurantes y tiendas, a excepción de las especializadas en alimentación que ofrezcan un catálogo amplio de pastas, ya sean físicas o digitales. Verás si acudes a tiendas especializadas en pasta que se vende de distinta composición. Los hay clásicos e integrales, pero también hay versiones que incluyen tomate o espinaca en su fórmula, de ahí que se tiñan de otros colores, aunque ya sabrás seguramente, y si no te avisamos nosotros, que los verdaderos en pasta huyen de este tipo de productos coloreados. 

No debéis confundirlo en cualquier caso ni con el grano de cebada, como hemos dicho antes, ni con una bebida que podéis encontrar con el nombre de café de orzo o algún término similar, sobre todo en Italia. También está desarrollada su fórmula a partir de la cebada.

Cómo comer orzo

Esta pasta, que nutricionalmente hablando aporta sobre todo hidratos de carbono, como cualquier otra pasta, se puede servir como parte de un plato principal o como acompañamiento

Para esto último, basta con cocer el orzo, añadir mantequilla o aceite de oliva, hierbas al gusto (o no) y una buena ración de queso parmesano rallado. Así es perfecto para acompañar guisos de carne y pollo, igual que cuando cocemos arroz blanco o el cuscús, por ejemplo.

En caso de utilizarlos para un plato más elaborado, por ejemplo, podéis aprovechar esta pasta para rellenar pimientos, berenjenas, calabacines o tomates, y por supuesto podéis añadir a ensaladas en frío en la que queráis incluir pasta de una forma más delicada o disimulada que cuando se utilizan espirales, pajaritas o macarrones.

Otra opción muy interesante para utilizar el orzo en casa es aprovecharlo como alternativa a los clásicos fideos en vuestras sopas caseras. Igual que cuando aprovecháis las famosas estrellitas o letras para motivar a los peques, pues esta pasta es también válida para ello porque absorbe bien los caldos y el tamaño es adecuado. 

Y si queréis explorar nuevas formas de cocinar vuestros platos favoritos de pasta, podéis probar con el orzo sin riesgo a equivocaros porque el sabor no dista de otras pastas duras, así que es cuestión de dar con la combinación ideal en base a vuestros gustos y que os resulte agradable en boca.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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