¿Qué es y en qué consiste la labioplastia?

Las denominadas "cirugías íntimas de la mujer" han aumentado exponencialmente durante las últimas décadas. 

Unos labios menores vaginales con una forma y/o un tamaño irregular pueden causar problemas de mayor o menor consideración en el desarrollo de la vida diaria de las mujeres: problemas de higiene de la zona vaginal, principalmente durante la menstruación; molestias diversas al utilizar ropa o conjuntos de baño ajustados; dolor a la hora de practicar algunos deportes; incomodidad durante las relaciones sexuales, produciendo malestar y dolor.


¿Qué es la labioplastia?


La labioplastia es una intervención quirúrgica que forma parte de las conocidas como "cirugías íntimas femeninas". Se trata de un procedimiento que empezó a desarrollarse en la década de los 70 para corregir anomalías congénitas en la vagina y mejorar el aspecto de la zona íntima de la mujer.

 

La intervención ha ido evolucionando y perfeccionándose con los años hasta convertirse en la solución ideal para reducir, reconstruir, modificar y armonizar el tamaño y la forma de los genitales externos femeninos, sin que se produzca pérdida de sensibilidad en la zona, con una cicatriz totalmente invisible.


Tipos de labioplastia


Normalmente cuando hablamos de la labioplastia nos referimos a la reducción del tamaño y/o forma de los labios menores, los cuales, como consecuencia del paso del tiempo, de varios partos, o simplemente por razones congénitas, han quedado con un tamaño excesivamente grande, descolgados o asimétricos, siendo en muchos casos visibles al sobresalir respecto a los labios mayores.

El procedimiento quirúrgico consiste en retirar el exceso de tejido que ha dado lugar a la hipertrofia de los labios, y la eliminación del exceso de piel sobrante en la zona.

 

También es bastante común la reducción o el aumento de los labios mayores. Para aumentar los labios se suelen utilizar productos de relleno como el ácido hialurónico, aunque también se puede emplear grasa autóloga, es decir, grasa que proviene del cuerpo del paciente. Para disminuir su tamaño se retira la grasa de los mismos mediante una liposucción.

 

La labioplastia es, por tanto, un procedimiento bastante sencillo, en el que se suele emplear anestesia local acompañada de una mínima sedación. La intervención se lleva a cabo de forma ambulatoria, y no supera los treinta minutos de duración. No suele ser necesario el ingreso clínico, la paciente vuelve a su casa tras la operación, aunque se recomienda reposo absoluto durante 24 horas. Los puntos de sutura caen de forma natural a las dos semanas.


No suele haber ninguna pérdida de sensibilidad en la zona vaginal. Hay que tener en cuenta que para conseguir una completa cicatrización no es conveniente realizar ejercicio físico ni mantener relaciones sexuales hasta que haya transcurrido, al menos, un período mínimo de un mes después de la cirugía. Normalmente la paciente está completamente recuperada a las seis semanas.

 

Por: Dr. Julio Puig, especialista en labioplastia.

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