Qué hacer si eres testigo de violencia de género

Si ves una agresión por la calle, escuchas insultos a tu vecina a través de la pared o presencias cómo atacan a una conocida en las redes sociales... No mires hacia otro lado, actúa. El silencio es cómplice.

Siempre se anima a las víctimas de la violencia machista a denunciar pero, ¿qué pasa con el entorno de la víctima, con aquellos que saben o sospechan que algo está pasando? Hay muchas maneras de actuar; lo importante es no dejar de hacerlo.

 

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Aunque no la conozcas

La denuncia no es la respuesta en todos los casos, por ejemplo, si no conoces a la víctima, puesto que para interponerla necesitarías sus datos. Sin embargo, no dudes cuando te encuentres una situación amenazante en plena calle: si llamas inmediatamente a la policía, ellos podrán intervenir y levantar atestado personalmente. "No hace falta que te metas porque puedes ponerte en peligro", dice Marta Fresnillo, abogada de la Asociación Mujeres Unidas contra el Maltrato (MUM). Pero, si hay una agresión, lo importante es que pare, y eso se consigue "alertando a la gente para que se haga público y el agresor se sienta observado". Según la experta, puedes incluso gritar '¡fuego!'.

Ofrecer apoyo hasta el final

Es el desconocimiento y el miedo lo que frena a los testigos a la hora de dar el paso. Especialmente si no se tiene mucha confianza con la víctima. ¿Cuántas personas habrán oído gritos o insultos al otro lado del descansillo y no se han atrevido a decir nada? En una situación que te alarme, debes llamar a la policía, pero a largo plazo, para Fresnillo, "lo mejor es acercarse a la mujer, ganarse su confianza e intentar que ella pida ayuda psicológica y legal", porque a pesar de que se denuncie, "si ella no está preparada, podría decir que no pasa nada y ejercer su derecho a no testificar", explica. Al hacer una acusación, se llama a las partes (maltratador y víctima) a un juicio rápido antes de las 72 horas, pero eso es solo el primer paso de un proceso mucho más largo, por eso "es importante involucrarse, hacerle saber que vas a apoyarla hasta el final, que no va a estar sola".

Anónimo o presencial

El sargento Pedro Corrales, de los Equipos Mujer-Menor de la Guardia Civil (EMUME) lo apoya: "Es muy importante la concienciación del entorno más cercano"; es, en su opinión, casi una obligación. Sin embargo, aunque recomienda hablar con la víctima, él sí insiste en la importancia de la denuncia, "pues se pone en marcha un proceso de investigación": el agente hace una primera valoración de riesgo, se pone en contacto con el entorno de la víctima, etc.

Ante el miedo de exponerse, Fresnillo recuerda que se puede demandar como testigo protegido: "Si el juez considera que el testigo corre peligro, se aceptará. De esta manera el nombre se cambiará por un número y se testificará tras una mampara". Y Corrales cita otros medios para hacer una comunicación no presencial: "Cualquier correo de la Policía o la Guardia Civil o a través de las apps Libres o AlertCops. Pueden ser anónimas, pero eso sí, cuanta más información se aporte, mejor será para la investigación".

Violencia 2.0: el acoso en redes sociales

El sargento Corrales recuerda que el acoso en redes sociales o Whatsapp también es violencia de género: "Empieza cuando el hombre comienza a 
ejercer control sobre la vida de su pareja o expareja". A ver con quién está, 
qué dice, en qué momento. "Cuando eso se hace en Facebook, todos somos testigos. Esos indicios pueden no ser una prueba irrefutable para un juicio 
pero son pruebas indiciarias que vamos aportando a la investigación", explica. Recomienda "no borrar nunca esos comentarios ni las fotos, hacer capturas 
de pantalla y aportar toda la información posible".

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