¿Qué hay detrás de los sudores nocturnos?

La mayoría de ellos los achacamos a ‘‘problemas femeninos", pero existen otros motivos. Identifícalos y aprende a actuar.

La mayoría de ellos los achacamos a ‘‘problemas femeninos” (cambio de temperatura durante el ciclo, menopausia, alteraciones hormonales), pero existen otros motivos. Identifícalos y aprende a actuar.

Menopausia

Es lo que a todas se nos viene a la cabeza cuando pensamos en los sudores nocturnos. “Los vasomotores son los síntomas que aparecen con más frecuencia, hasta en un 75 % de los casos, y entre ellos se incluyen los sofocos”, explica el ginecólogo Fernando Losa, de la Clínica Sagrada Familia (Barcelona). Se caracterizan por la sensación de calor, que se inicia en la cabeza y en el pecho y luego se generaliza. “Pueden durar de unos segundos a unos minutos y acompañarse de sudoración profusa y en ocasiones de palpitaciones. Su frecuencia y aparición es variable: desde algún sofoco al día hasta varios durante el día y la noche. La sudoración nocturna es más frecuente (un 54 %) durante las cuatro primeras horas de sueño”, dice el doctor. ¿Qué puedes hacer? Lee el recuadro del experto. También “conviene practicar ejercicio y seguir una dieta equilibrada rica en ácidos grasos Omega 3”.

 

Cambios de temperatura

Cuando es ocasional, “el sudor nocturno no representa ninguna afección subyacente y se vincula a cambios hormonales de la temperatura corporal, conocidos como variación diurna”, dice el doctor Eduard Espinet Coll, especialista en Aparato Digestivo de la misma clínica. Y es que durante la mañana tenemos una temperatura corporal más baja que por la noche. ¿Qué puedes hacer? “En estas situaciones cuando aparece el sudor se trata con medidas sencillas como quitarse algo de ropa, retirar las sábanas o mantas, abrir la ventana...”.

 

Hiperhidrosis

“También se denomina sudor nocturno. Consiste en un trastorno del sueño que se caracteriza por la profusa o excesiva sudoración durante la noche sin causa aparente”, apunta el doctor Javier Foncillas Corvino, especialista en Cirugía General y Digestiva del mismo centro. El sudor es tal que puede llegar a despertar a quien lo sufre y “requiere el cambio de pijama o de las sábanas debido a la humedad y la transpiración”. ¿Qué puedes hacer? También acudir a medidas generales: darte una ducha, cambiar la ropa...

Embarazo

“Es una de las condiciones fisiológicas, como la menopausia, que puede desencadenarlos”, explica el mismo doctor. Durante la gestación, los niveles hormonales y el torrente sanguíneo aumentan y provocan que la temperatura corporal se eleve (el hipotálamo, el centro cerebral que la regula, la eleva para contrarrestarlo mediante la transpiración). Se trata de algo que tiende a reducirse en el transcurso de los nueve meses, pero puede aumentar cuando la fecha de parto se acerca debido a otros cambios hormonales. ¿Qué puedes hacer? Mantente hidratada y lleva contigo siempre una botella de agua para mantenerte fresca; usa ropa interior de algodón y pijamas holgados; asegúrate de que tu dormitorio está bien ventilado y utiliza prendas de cama más ligeras.

Diabetes

En este caso, la sudoración excesiva se debería a una hipoglucemia, que se produce cuando el nivel de la glucemia (azúcar sanguíneo) es demasiado bajo. Según la Asociación Americana de Diabetes, se considera que existe hipoglucemia en una persona diabética cuando los índices son inferiores a 70 mg/dL, mientras que en una persona sin diabetes tendrían que ser inferiores a 55 mg/dL. Además del sudor nocturno, y aunque cada organismo reacciona de forma diferente ante una hipoglucemia, existen diferentes síntomas comunes: mareo o vértigo, falta de coordinación, convulsiones, pesadillas o gritos durante el sueño, pérdida del conocimiento, entumecimiento de lengua o labios... ¿Qué puedes hacer? Toma entre 15 y 20 gramos de hidratos rápidos (equivale a una cucharada de azúcar o de miel, medio vaso de zumo, dos caramelos, dos cucharadas de pasas...).

 

Reflujo o erge

“El reflujo gastroesofágico, también denominado ERGE, consiste en el paso de ácido del estómago al esófago. Fue descrito como una causa atípica y benigna de sudoración nocturna en 1989, frecuentemente asociado a ingestas de alcohol y cenas copiosas, picantes y grasas. Los estudios iniciales reflejaron que un 44 % de los sudores nocturnos presentaba reflujo y que, de ellos, un 80 % respondía bien al tratamiento”, apunta el doctor Espinet. ¿Por qué se produce el sudor? “Al subir el ácido del estómago, el esófago se activa mediante un estímulo químico y mecánico, estimulando al hipotálamo y produciendo la sudoración”, revela. ¿Qué puedes hacer? “Por la noche hay que evitar la ingesta de bebidas calientes, cafeína, alcohol, comidas grasas, salsas, picantes y alimentos o bebidas ácidos en general; también las situaciones de estrés, la irritabilidad, realizar ejercicio intenso vespertino (a última hora de la tarde), el tabaco y la marihuana”, dice el doctor.

Hipertensión

“Está dentro de las alteraciones endocrinometabólicas que pueden provocar sudores nocturnos, como -por ejemplo- la apnea de sueño, el hipertiroidismo, el síndrome de fatiga crónica, etc.”, explica Foncillas. ¿Qué puedes hacer? “Además de medidas generales, hay que tratar cada patología de forma concreta”.

 

Infecciones y tumores

Las infecciones de origen bacteriano también pueden originar sudores nocturnos. Por ejemplo: la endocarditis (inflamación de las válvulas cardíacas), la osteomielitis (inflamación en los huesos debido a la infección), los abcesos (apéndice, amígdalas, perianal, periamigdalino, diverticulitis) y el sida. “También pueden deberse a situaciones hematooncológicas (tumores tiroideos, carcinoides, feocromocitoma -en las glándulas suprarrenales-, linfomas)”, explica el doctor Espinet. De ahí que, si los sudores persisten y aparentemente no se deben a nada, sea mejor acudir al médico.

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