¿Qué le pasa a la piel cuando tomamos mucho azúcar?

¿Sabías que el consumo de azúcar tiene consecuencias negativas sobre el estado de la piel? ¡Te las contamos!

El consumo de un exceso de azúcar tiene consecuencias negativas para nuestro organismo, y aunque no lo creas, también para el aspecto de la piel. Y es que el aumento de la glucosa provoca lo que se conoce como glicación, un proceso que acelera el envejecimiento cutáneo. ¿Quieres saber más sobre este fenómeno? La doctora Gema Pérez Sevilla, nos explica todo lo que tienes que saber sobre la glicación y cómo combatirla.

¿Qué le ocurre a la piel cuando tomamos azúcar?

Cuando tomamos un exceso de azúcar o alimentos con alto índice glucémico, es decir que elevan mucho la glucosa en sangre, se producen dos efectos. Por un lado, el aumento de glucosa hace que esta se pueda unir a proteínas como el colágeno o la elastina, produciéndose un fenómeno llamado glicación o glicosilación que provoca la aparición de AGEs (Advanced Glycation End Products) que provocan una mayor inflamación, oxidación y deterioro a nivel celular. Cuando el colágeno se glicosila, su estructura se altera y la piel se muestra mucho menos elástica y turgente, apareciendo la flacidez y las arrugas. Estos AGES, además, tienen la capacidad de desactivar los antioxidantes naturales de la piel haciéndola más sensible a todo tipo de daño.

Por otro lado, en estos casos se produce un aumento de la insulina y del factor de crecimiento similar a la insulina que favorece la producción de sebo y el aumento de hormonas andrógenas, que puede facilitar la obstrucción de los poros, el empeoramiento de la rosácea o la aparición de brotes de acné.

azúcar piel
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Toma azúcar, pero con moderación

Se puede tomar azúcar, pero siempre con moderación, ya que parte de la glicosilación que se produce puede ser compensada por el organismo hasta cierto punto. El problema reside en la cantidad de dulce que se tome, que si es elevada, sobrepasa estos mecanismos de compensación y entonces empieza a ser perjudicial. También influye mucho el tipo de dulce, siendo los que elevan mucho el nivel de glucosa en sangre son más perjudiciales, como los azúcares refinados.

Lo que diferencia a los azúcares procesados es que, al estar compuestos por glucosa y fructosa, cantidades muy pequeñas pueden ocasionar grandes glicaciones de las proteínas de la piel y por tanto mayor daño. Los azúcares naturales de los alimentos, como la lactosa de la leche o la fructosa de la fruta, son, comparativamente, menos malos porque suelen aportar agua, fibra (que hace más lenta la absorción de la glucosa), minerales y vitaminas o antioxidantes que, por sí mismos, compensan la glicación y protegen la piel.

¿Cómo combatir la glicación en casa?

En casa, puede ser útil el uso de cosméticos con activos como la vitamina C, el ácido glicólico y el retinol. Además se puede compensar la toma de azúcar con alimentos ricos en vitamina B1 (como los huevos, la carne, los guisantes o las nueces) y en B6 (como el salmón, el hígado, el pollo, las avellana) porque inhiben la glicación y en vitamina C (cítricos, kiwi, pimientos, brócoli, fresas), porque son antioxidantes.

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