¿Qué le pasa a nuestro cuerpo si no dormimos lo suficiente?

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Nos pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida durmiendo, no es un capricho de la naturaleza ni una pérdida de tiempo, dormir bien es muy importante para que todo funcione correctamente.

Cómo afecta, realmente, la falta de sueño

Al igual que ocurre con otras necesidades biológicas básicas, puedes tener importantes carencias de sueño y seguir viviendo aunque con una peor calidad de vida. Gráfica y contundentemente: estar 24 horas seguidas despierto en términos psicológicos y fisiológicos viene a ser prácticamente como estar legalmente ebrio, estar 72 horas seguidas despierto se traduce en alucinaciones y otros síntomas temporales de locura.

Cuando duermes están especialmente activos los sistemas de mantenimiento, reparación y curación de tu cuerpo. La OMS establece que un adulto debe dormir entre 7 y 8 horas para mantener un óptimo estado físico, emocional y mental; si esto no ocurre diariamente, empiezan a acumularse residuos metabólicos y se van produciendo desajustes fisiológicos que afectan especialmente a tu cerebro y cuya gravedad aumenta con el tiempo más de lo que crees.

Las ineficiencias de tu cerebro afectan a todo el conjunto. A modo de ejemplo: la proteína beta-amiloide, causante del Alzheimer, la producimos todos durante el día y la limpiamos durante el sueño profundo, si se acumula da lugar al Alzheimer, trastornos de memoria y trastornos del sueño, con lo cuál una vez acumulada puede llevar a un círculo vicioso al dificultar el sueño favoreciendo así su acumulación.

Las consecuencias de no dormir lo suficiente

Durmiendo poco puntualmente durante un corto período de tiempo -días o semanas- se experimenta necesidad de dormir a todas horas, mal humor, impaciencia, desánimo, vulnerabilidad al estrés, facilidad para enfermar, disminución del rendimiento físico e intelectual, tendencia a alimentarse peor y a descuidarse en general… seguro que alguna vez has experimentado algunos de estos síntomas. Obviamente no ocurre todo a la vez ni en su máxima intensidad. Afortunadamente estos síntomas revierten durmiendo lo necesario.

Pero al dormir poco de forma crónica la situación se complica y se produce agotamiento, trastornos digestivos, envejecimiento precoz e inmunodepresión con aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades psiquiátricas, sin que esto sea una exageración.

La buena noticia: dormir adecuadamente se traduce en todo lo contrario de lo descrito, esto es, mejor salud, mayor bienestar, mejor humor y una mayor capacidad para afrontar y resolver con acierto los problemas que plantea la vida.

Diferencias entre hombres y mujeres

En cuanto a posibles diferencias entre hombres y mujeres, el 40 % de las mujeres sufren insomnio frente al 30 % de los hombres, y en la mujer los patrones de sueño pueden verse modificados en períodos fisiológicos normales como la pubertad, la menstruación, el embarazo, el postparto y la menopausia como consecuencia de los cambios hormonales asociados y sin que ello sea necesariamente un trastorno.

Aún así los malos hábitos de sueño están muy extendidos en nuestra sociedad y corren en paralelo con un cada vez mayor consumo de excitantes (cafeína en sus múltiples presentaciones, tabaco, determinadas drogas…) y de fármacos (ansiolíticos, antidepresivos, somníferos). Una sociedad que no duerme lo suficiente es una sociedad debilitada en todos los sentidos.

Claves para una buena cantidad y calidad del sueño

1. Cena pronto y ligero.
2. Procura acostarte con regularidad entre las 21:00 y las 22:30. de este modo te despertarás naturalmente entre las 06:00 y las 08:00 Lo que crees que pierdes lo ganas en bienestar general, vitalidad, estabilidad emocional, buen humor y control sobre tu vida.
3. Dar un paseo largo o correr a un trote suave durante 30 minutos hacia el final del día -antes de cenar- ayuda a conciliar el sueño.
4. Cuida tu sexualidad, el disfrutar de unas relaciones sexo-afectivas satisfactorias favorece el descanso.
5. Utiliza una agenda o algún sistema de organización para depositar en él todo aquello que tienes que hacer, así no te encontrarás dándole vueltas al acostarte.
6. No te quedes atascado dándole vueltas a los problemas, piensa en las soluciones y actúa. Los problemas no resueltos suelen dificultar el descanso.
7. Aparca el móvil y la tablet una hora antes de dormir, la 'luz azul' de la pantalla (...aunque no la veas azul) sobreexcita tu cerebro. Por la noche apágalos o déjalos en silencio y boca abajo.

Por: Pablo López Fuentes. Psicólogo y experto de Doctoralia.

Etiquetas: Dormir, Salud de la mujer, Sueño

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