Qué le pasa realmente a tu cuerpo cuando sigues una dieta extrema

Si intentas perder peso de forma rápida y extrema, solo dañarás tu salud. ¡Esto es lo que le pasa a tu cuerpo con las dietas extremas!

¿Alguna vez has probado una? Las dietas extremas producen resultados extremos, pero no siempre de una forma saludable...

A corto plazo, las dietas extremas pueden ayudarte a bajar de peso, pero probablemente también te harán sentir mal, de mal humor, con náuseas, sin fuerzas y dolorida. A corto plazo, algunos de estos problemas pueden afectar a tu salud. A largo plazo, pueden hacer que en cuanto dejes la dieta, tu cuerpo sufra lo conocido como un ‘efecto rebote’ y que termines aumentando de peso sin solución. Dejar de comer carbohidratos por completo, saltarse comidas, ingerir solo líquidos… esto es lo que le pasa a tu cuerpo cuando sigues una dieta extrema para perder peso. ¡Después de leerlo no volverás a intentar una!

Te deshidratas sin darte cuenta

¿Sabías que con una dieta extrema, los kilos perdidos probablemente provienen del agua en lugar de la grasa? Esto se debe a que cuando restringes las calorías, los carbohidratos o ambos, la primera fuente de energía que quema el cuerpo, mucho antes que la grasa, es el glucógeno. El glucógeno es una forma de carbohidrato que se almacena en el hígado y los músculos, y cada gramo de carbohidrato se adhiere a 3 gramos de agua. Por ello, al quemar reservas de glucógeno, también se elimina el agua adyacente a él, lo que puede causar deshidratación severa sin que te des cuenta y todo lo que conlleva: dolores de cabeza, fatiga, desmayos, temblores...

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Tu nivel de azúcar en sangre se descontrola

Dependiendo de la dieta que sigas, puede que no obtengas un suministro constante de carbohidratos, proteínas, grasas y fibra durante todo el día para mantener estables los niveles de azúcar y de insulina en sangre. Con las dietas extremas los niveles de azúcar en la sangre aumentan y bajan muy rápidamente, lo que puede hacer que sientas mucha hambre o cansancio entre comidas. Hay algunas investigaciones que sugieren que estas fluctuaciones de peso y de los niveles de azúcar pueden contribuir a desarrollar resistencia a la insulina y potencialmente a sufrir diabetes tipo 2.

Pérdida de masa muscular

Durante una pérdida de peso lenta y constante el 75% de los kilos perdidos proviene de la grasa y el 25% proviene de una combinación de agua y músculo. Por contra, diversas investigaciones demuestran que cuando se pierde peso más rápidamente, con una dieta extrema, se pierde aproximadamente tres veces más músculo de lo que se perdería con una dieta normal. Los casos de pérdida de peso más extremos también pueden suponer riesgo de atrofia de algunos músculos, como los del corazón.

Tu metabolismo se ralentiza

Con menos músculo, la tasa metabólica (la cantidad de calorías que se queman en reposo) disminuye automáticamente. Esto significa que quemarás menos calorías caminando, hablando o incluso haciendo ejercicio. En estos casos extremos el metabolismo eventualmente cae lo suficientemente bajo como para dejar de perder peso, y después cuesta mucho volver a activarlo: tu metabolismo siempre será más lento de lo que era antes de empezar la dieta.

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