Que no te amargue la gota

En España, los casos de gota han aumentado un 50 % en las dos últimas décadas.

En España, los casos de gota han aumentado un 50 % en las dos últimas décadas.

 

El 97 % de las personas que sufren gota suelen ser varones con una edad media de 54 años. Por todo ello, se ha impulsado un estudio cuyos resultados se han presentado recientemente en el marco de la campaña Un paso + en la gota, que ha apadrinado Bertín Osborne. Según dicho estudio, un tercio de los españoles con gota ve afectada su actividad diaria a causa de esta dolencia.  

 

La gota es una enfermedad ocasionada por un exceso de ácido úrico en sangre que provoca la formación de unos cristales de urato que se depositan en las articulaciones y otros tejidos. Aunque es una de las pocas enfermedades reumatológicas que se cura debe tratarse ya que, según los especialistas, pueda dar lugar a lesiones articulares y afectar directamente a la calidad de vida del paciente. 

Aunque el 70 % de los personas con gota asegura que ha cambiado sus hábitos en su vida diaria, la realidad es que un 37 % se cuida únicamente cuando está sufriendo un ataque. En este sentido, el 80 % de las personas que la sufren procuran llevar una alimentación más equilibrada y solo el 45 % se preocupan de la misma forma por el ejercicio físico.

 

Es importante destacar también que, aunque el 70 % de los pacientes cree firmemente que las comidas copiosas y el exceso de alcohol pueden desencadenar las crisis gotosas, los expertos no dejan de remarcar que en realidad los excesos no tienen tanto que ver con sufrir o no sufrir gota, que el problema real se debe en muchos casos a una ineficaz eliminación del ácido úrico por parte del riñón.  

 

La gota produce, generalmente, inflamación articular, casi siempre en una sola articulación. El primer síntoma es, en la mayoría de casos (70 %), la inflamación del dedo gordo del pie seguido de otras articulaciones como el empeine del pie, el tobillo y la rodilla. El dolor y la inflamación evolucionan muy rápidamente, llegando al máximo durante el primer día, para después desaparecer lentamente en unos días. Si no se pone remedio, los ataques se van repitiendo, haciéndose cada vez más frecuentes y afectando a más de una articulación. Por ello, es importante acudir al médico ante los primeros síntomas.

 

Además, aunque una vez pasado el ataque se tenga la tentación de olvidarlo, si éste se repite cada vez será más fuerte, hasta llegar a afectar al día día en un tercio de los pacientes. Actividades como planchar, hacer la comida, salir con los amigos o cenar con la pareja resultan muy complicadas en estos casos. Las personas que padecen ataques de gota más frecuentes ven también incrementado su grado de inseguridad, al no saber cuándo van a sufrir los ataques, algo que puede afectar también a su trabajo. Y es que los ataques agudos de gota provocan bajas laborales en un 40 % de los pacientes.  

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