¿Qué pasa si me como la piel del embutido?

Descubre qué sucede al comer la piel del embutido y de qué está hecha

Podríamos decir que los embutidos son un imprescindible en la dieta de los españoles: son la solución por excelencia para cualquier aperitivo o incluso para acompañar nuestras comidas. Además, los embutidos son uno de los alimentos más comprados y consumidos alrededor del mundo. Según la Real Academia Española, los embutidos son tripas rellenas de algún tipo de carne. Seguro que alguna que otra vez, al tomar una rodaja de chorizo o salchichón te has olvidado de retirar la tripa. Te enseñamos los beneficios y contras de comer la piel de los embutidos.

El origen del embutido se encuentra precisamente en Europa, cuando se descubrió la sal como conservante de las carnes, alrededor del año 3.000 a. C. , pero no fue hasta la Edad Media cuando los embutidos comenzaron a popularizarse. En el siglo XIX, los avances técnicos permitieron utilizar nuevos métodos de producción y conservación de los embutidos. 

Lo primero que debes saber es que existen gran variedad de pieles de embutido. Algunos de ellas son de ovino, porcino, colágeno, celulosa, vegetales o incluso plásticos. Tradicionalmente, las tripas solían componerse del intestino de los animales a los que pertenecía la carne, de ahí su nombre. A día de hoy, una gran parte de los embutidos cuentan con este tipo de tripa.

Según los expertos, si la tripa se compone de carne, podemos consumirla sin ningún problema. Sin embargo, la cubierta de muchos embutidos se compone de piel sintética. En este caso, la recomendación de los profesionales es que evitemos ingerirla, aunque si comemos un poco no tendrá consecuencias negativas para nuestra salud. Podemos verificar cuál es la composición de la tripa del embutido que vamos a comer echando un vistazo a la etiqueta del mismo, que nos indicará su naturaleza.

¿Qué es el polvo blanco que hay en la tripa?

Si te planteas los ingredientes que componen las tripas de los embutidos, quizá también hayas reflexionado acerca del polvo blanco que recubre la tripa de los embutidos. Este polvillo es un hongo, pero no te asustes: se trata un hongo totalmente comestible que previene que salgan otros hongos que sí podrían ser dañinos para nuestra salud, así que no hay de qué preocuparse, ya que son los propios fabricantes los que producen este peculiar moho para preservar el producto. Los hongos más utilizados para conservar los embutidos son los del tipo Penicillium Nalgiovense.

Pero no todo el polvo blanco que recubre los embutidos es este hongo. Quizá lo que hayas apreciado mientras degustabas ese aperitivo no fuera otra cosa que la sal de cura.  La sal se ha utilizado tradicionalmente desde la antigüedad para aumentar la calidad y el tiempo de conservación de los alimentos, y los embutidos no iban a ser menos. La sal de cura que se le aplica a los alimentos, también conocida como polvo de Praga, está compuesta por una mezcla de cloruro sólido y nitratos que favorecen su curación. De hecho, esta sal es también la responsable del color rojizo de muchas carnes. 

Se recomienda no tomar embutidos en exceso por su alto contenido en grasas e hidratos de carbono; pero hacerlo de vez en cuando no supondrá ningún problema para la salud. Con tripa o sin ella, pero siempre con moderación para proteger tu salud...¡no dudes en disfrutar de estos deliciosos alimentos!

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