Qué pasaría si todos fuéramos vegetarianos

Teorizamos sobre una situación utópica que seguramente te hayas imaginado en alguna ocasión.

El veganismo está en auge y, pese a que hacen mucho ruido aquellas personas que etiquetan de forma negativa esta forma de alimentarse, que es así mismo un estilo de vida porque implica mucho más aspectos que la dieta, ha llegado para quedarse. 

De hecho, todos los expertos en nutrición y en sostenibilidad medioambiental nos alertan por motivos distintos que es necesario cambiar nuestros hábitos alimentarios y consumir dietas ricas en productos vegetales. Pero, ¿tiene un límite esta recomendación a partir de la cual dejaría de ser saludable o incluso en el contexto utópico de que todos los seres humanos nos volviéramos veganos sería positivo?

Pregunta difícil de responder esta. De entrada, porque tiene dos ámbitos: el de salud de los seres humanos y, por otro lado, el impacto que tendría en el planeta, tanto en la economía como en su salud. Sobre la primera, el debate no se puede concentrar en unas pocas líneas, pero parece obvio que el veganismo no supondría el final de la especie, ni mucho menos.

Impacto medioambiental

Parece mucho más interesante detenerse en el segundo aspecto, el del impacto que el veganismo global tendría en el planeta, algo que se planteó hace un par de años The Economist, el prestigioso medio de comunicación que abordó esta cuestión de la mano de varios expertos mundiales. Uno de ellos, Marco Springmann, uno de los responsables del programa Future of Food de la Universidad de Oxford. 

 

En dicho informe, apoyado en modelos computarizados que permitieran simular las consecuencias dentro de 3 décadas en un mundo habitado solo por vegetarianos, las conclusiones fueron ya muy llamativas: “Un cambio global a dietas que dependan menos de la carne y más de frutas y verduras podría salvar hasta 8 millones de vidas para 2050, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en dos tercios y generar ahorros relacionados con la atención médica”. Y dichas cifras, según el estudio publicado en 2016, serían todavía mejores si la población fuera vegana en vez de vegetariana. En concreto, apunta que caerían en un 70% las emisiones de gases nocivos a la atmósfera. 

Además, el equilibrio medioambiental cambiaría drásticamente porque actualmente la producción de alimentos de origen animal resta muchísimo espacio a la agricultura y también afecta a la biodiversidad, afectada por la desaparición de sus hábitats naturales,  y además consume una cantidad de agua enorme -el 70% de los recursos, según The Economist- que se podría destinar a otros fines.

Transformación de la industria

Lógicamente, esto tendría consecuencias en el mercado laboral porque tendría que producirse una evolución de millones de personas que se dedican actualmente a fines ganadores o a la industria cárnica, por lo que habría que tener en cuenta este aspecto para acompañar el cambio global en la dieta con políticas que favorezcan la transformación de la industria y de los trabajadores que hoy en día viven del consumo de alimentos de origen animal. 

Pero este, con voluntad, planificación y conocimiento, parece un escollo salvable en las economías más potentes por muy alto que fuera, pero son muchas las voces que teorizan sobre la pobreza que generaría en sociedades cuyas economías no son tan poderosas.

Y esto por no hablar del impacto que tendría en la vida en los territorios áridos del planeta, aproximadamente un tercio de su superficie. En todos estos lugares, sin el ganado no sería posible desarrollar la vida humana que se ha hecho paso en condiciones muy adversas para ello a priori. Los pueblos nómadas, como mongoles y bereberes, son un ejemplo perfecto de ello. Si estas poblaciones fueran vegetarianas, deberían cambiar radicalmente su forma de vida, lo cual conllevaría un impacto cultural sobresaliente, que sería otro de los factores que habría que tener en cuenta ante un cambio radical de la alimentación a nivel mundial.

El contexto actual

Evidentemente, este es un escenario ficticio, ya que a día de hoy todavía es minoría el grupo de la población que se considera vegetariana. Es más alto en países como la India, pero en Canadá o Estados Unidos, por ejemplo, apenas supera el 5% del total de su población. En España, según un estudio reciente de la consultora Lantern, el 10 % se alimenta principalmente de productos vegetales; es decir, son flexitarianos, pero no completamente vegetarianos. Aún así, este estudio coloca a la población española entre las 10 de todo el mundo con un porcentaje mayor de personas que se alimentan fundamentalmente de vegetales.

Es difícil obtener conclusiones en escenarios utópicos como este, pero si hay algo claro sobre qué pasaría si toda la población mundial fuera vegana es que tendría un impacto muy positivo en la salud del planeta, por lo que sería el mejor antídoto contra el cambio climático. Desgraciadamente, no es tan fácil como parece, porque una situación así implicaría al mismo tiempo un desequilibrio que sería muy difícil de reajustar a nivel social y económico.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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