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¿Qué provoca el vientre hinchado? 5 claves para prevenirlo

Estos son los principales motivos por lo que puedes estar sufriendo hinchazón en la tripa. ¡Y estas son las claves para evitarla!

hinchazón
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¿Sientes tu tripa hinchada con frecuencia? El vientre hinchado, cuando no se debe a un problema médico, puede ocasionar mucha incomodidad. Esta ‘dolencia’ suele tener algunas causas principales: desequilibrios en la microflora intestinal, estreñimiento, colon irritable o intolerancia alimentaria. Aunque podamos sentir la barriga hinchada por múltiples razones, hoy nos centraremos en las 4 más comunes:

Intolerancias alimentarias: la intolerancia a algunos alimentos, como, por ejemplo, a la lactosa, al gluten o al maíz, pueden ser la causa de la tripa hinchada. Sin embargo, detectando al agente irritante y eliminándolo de la alimentación el problema de hinchazón abdominal se debería de solucionar. Cuando se tienen sospechas sobre algún alimento que no siente bien, lo más importante es consultar a un profesional.

Estreñimiento: ocurre cuando disminuye la frecuencia de defecación. Un par de días es suficiente para que la acumulación de materia fecal en el colon cause hinchazón abdominal.

Colon irritable (o síndrome de intestino irritable): esta condición tan frecuente en la actualidad puede causar diarrea, estreñimiento o ambos, es decir, que a veces se presenta diarrea y otras, constipación. Sin embargo, un síntoma que suele estar presente en el colon irritable es la barriga hinchada, la mayoría de las veces acompañada por dolor tipo retortijón, tal como explica una investigación de la Universidad de California.

Desequilibro en la flora intestinal: la expresión flora intestinal incluye a las bacterias que normalmente viven en el intestino y cumplen un importante papel para la salud a nivel intestinal y general.

probióticos
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¿Cómo prevenir o aliviar la tripa hinchada? Se pueden aplicar distintos consejos para prevenir y aliviar las molestias ocasionadas por esta dolencia

Hacer ejercicio físico: practicar deporte es clave, dado que el ejercicio fortalece los músculos que se activan durante la defecación y, a la vez, estimula el movimiento intestinal.

Beber abundante agua: mantener una óptima hidratación es esencial para mantener el intestino en buena salud.

Tener una dieta alta en fibra soluble: la fibra soluble, presente en la avena, el plátano, la pera o la calabaza, capta agua (de allí la importancia de la hidratación) y forma un gel, ablandando la materia fecal.

Evitar azúcares simples, grasas saturadas y trans: aunque el desequilibrio de la flora intestinal es el culpable menos conocido de la tripa hinchada, de acuerdo con numerosos estudios sobre la relación entre nutrición y flora intestinal, entre ellos, el de la Universidad Federal de San Pablo, los azúcares simples y las grasas “malas” son muy perjudiciales para las bacterias beneficiosas que habitan el colon. El azúcar, los dulces, los productos de bollería, la comida basura y los alimentos ultraprocesados en general, inhiben el desarrollo de bacterias “buenas” y, como resultado, proliferan aquellas perjudiciales para el intestino, provocando un desequilibrio.

Incluir probióticos y prebióticos en la dieta: También suplementos digestivos de nutricosmética. Los probióticos son bacterias “buenas” para el intestino que se pueden consumir en forma de alimentos (yogur, kéfir, chucrut) o bien como suplementos. La avena es un excelente prebiótico, pero también la alcachofa, los espárragos y el plátano. Existen también plantas digestivas como el jengibre, la pimienta negra o la cúrcuma. También suplementos que reúnen probióticos, como el Agrifit Piperine de Naturadika, El Prebiótico + Probiótico de Nue Co o el Veganbiotic de Bulk.

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