¿Qué se debe hacer ante una lipotimia?

Todos hemos sufrido alguna vez una lipotimia, es decir, un desmayo, con el consiguiente riesgo de sufrir un fuerte golpe. ¿Qué hacer ante el más leve síntoma?

Todos hemos sufrido alguna vez una lipotimia, es decir, un desmayo, con el consiguiente riesgo de sufrir un fuerte golpe. ¿Qué hacer ante el más leve síntoma?

Una lipotimia es la perdida transitoria de conocimiento, de duración breve, y de la que quien la sufre se recupera espontáneamente sin necesidad de tratamiento. Se acompaña de la pérdida de tono muscular que mantiene la postura, por lo que produce la caída del paciente al suelo, si está de pie.

El ser humano no es capaz de seguir consciente tras un corte moderado o total del riego sanguíneo. Si esto se produce da lugar al síncope o lipotimia como defensa del sistema nervioso, que trata de preservar la sangre para uso exclusivo de las funciones cerebrales, vitales, restringiéndola al resto de órganos, incluida la piel (de ahí la palidez que se presenta).

Las lipotimias se suelen presentar por diversas causas, como una bajada brusca de la tensión arterial que dificulta el riego cerebral (hipotensión), un déficit de hemoglobina en la sangre (anemia) por diferentes causas o una bajada de azúcar prolongada, alteraciones del ritmo cardiaco, por hiperventilación (el jadeo excesivo o la respiración rápida), que provoca la retención de dióxido de carbono que es toxico para el cerebro y como consecuencia de ello se produce el desvanecimiento momentáneo, o el descenso del riego sanguíneo de un punto cerebral, concretamente tras una hemorragia cerebral o una trombosis.

A estas causas hay que añadir otras que suelen ser las más frecuentes, las vaso vágales, cuyo motivo se deben a fobias, miedos, cuadros de estrés, pánico, hambre, sed o situaciones extremas.

 

Cómo actuar

Como primera medida de actuación ante una lipotimia, se debe tumbar al enfermo boca arriba y levantarle las piernas para aumentar el riego cerebral.

Además, hay que ventilar la zona donde se haya producido el desvanecimiento, e incluso aplicar paños fríos en la frente. Lo normal es que se recupere la consciencia en menos de 5 minutos y, una vez que se haya recuperado, debe ser evaluado por un médico para descartar cualquier patología grave que lo hubiese podido producir.

Debemos asegurarnos de que tiene buena ventilación y, si es necesario, le aflojaremos la ropa para facilitar su respiración.

Si la víctima no recupera la consciencia le tumbaremos de lado, de esta forma, si tiene que vomitar, no se asfixiará. Si se va despertando, ayúdale a incorporarse con mucha calma y sin dejar de observarle. Lo mejor será que se mantenga sentado.

Pero ante todo y bajo ninguna condición podemos dejar sola a la víctima, así como tampoco proporcionarle medicamentos ni líquidos, menos aún si no tiene la plena consciencia, porque podría atragantarse. Le pediremos que tosa un par de veces, ya que este estímulo favorece el riego sanguíneo en el cerebro.

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