Quesos veganos, ¿más saludables que los de origen lácteo?

Te contamos todo lo que tienes que saber sobre la alternativa vegetal al queso de toda la vida.

Una de las cuestiones que más preocupa a los veganos cuando comienzan la transición es si podrán acostumbrarse al queso elaborado sin derivados lácteos. Un producto que, según la modificación legal de 2017, no puede etiquetarse como 'queso', correspondiendo a esta denominación únicamente aquellos elaborados con leche.

Para los amantes del queso las opciones veganas quedan muy lejos de sus expectativas, pues muchos afirman que estos “sucedáneos” se parecen más a una pasta de untar que a un queso como tal y poseen un sabor algo artificial. Otro problema es que la mayoría de quesos veganos les cuesta mucho fundirse y, por lo tanto, son complicados de usar en recetas como pastas o lasañas.

El auge del veganismo ha llevado a la industria alimentaria a devanarse los sesos para producir alternativas sabrosas a los quesos de origen animal. Para elaborar estos 'quesos' que no son tal, se necesita una materia prima susceptible de ser fermentada. Normalmente estos productos son frutos secos como anacardos, almendras o nueces, a los que se añade algún tipo de grasa vegetal, ya sea aceite de oliva o de girasol. También podemos encontrarnos con quesos preparados a base de aceite de coco y almidón (generalmente de patata). Después se suele añadir probióticos que ayudan a su fermentación, así como aromas o especias. Incluso algunos de ellos están fortificados con B12 o calcio. Ahora bien, ¿son saludables estos quesos? A priori, podría parecer que sí. Analicémoslo con más detalle.

¿Es saludable el queso vegano?

Según los expertos, una de las mejores elecciones que podemos hacer a la hora de buscar alternativas saludables a los quesos de origen animal es decantarnos por aquellos elaborados con soja fermentada, es decir, tofu. Por lo general, lo recomendable es consumir los que han sido preparados a base de materias primas saludables, entre las que destacan frutos secos o aceite de oliva, y no contengan azúcar añadido (como la maltodextrina, por ejemplo), y cuyo aporte de sal no sea más de 1 o 1,2 gramos por 100 gramos de producto. Este tipo de queso aporta proteínas, grasas de buena calidad, minerales y vitaminas, así que podemos convertirlo en un habitual de la dieta, siempre que no desplace el consumo de otros alimentos más importantes como legumbres, frutas, verduras, frutos secos y semillas.

Sin embargo, los quesos elaborados con aceite de coco suscitan bastante controversia entre los nutricionistas. Según diversos estudios científicos, este aceite tiene los mismos efectos negativos sobre el nivel de colesterol en sangre y sobre la elasticidad de las arterias que la grasa saturada presente en la mantequilla, la carne o el queso animal. Por tanto, la recomendación de los expertos en nutrición es consumirlos de manera muy puntual.

¿Qué diferencias hay entre el queso vegano y el queso de origen animal?

Aunque ambos se denominen queso, lo cierto es que estamos hablando de dos productos muy diferentes. Si bien ambos tienen un elevado contenido de grasa, los de origen vegetal presentan menos ácidos grasos saturados y no contienen colesterol. Sin embargo, tampoco poseen calcio, ni vitamina D (a no ser que estén fortificados). A su favor, hay que decir que los quesos veganos tienen más fibra. Y, por supuesto, ¡también son deliciosos!

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