Quistes en los ovarios: ¡fuera alarmas!

Más del 25% de las mujeres tiene uno a lo largo de su vida. Aquí te contamos qué son y por qué aparecen. ¡No te asustes!

Son más comunes de lo que crees y su aparición no tiene por qué ser motivo de alarma. El doctor Javier del Pozo Roselló, del Hospital Quirón Teknon, nos explica lo que tenemos que saber sobre ellos.

 

¿De qué se trata?

 

Cuando vamos al ginecólogo y oímos “tienes un quiste en el ovario”, solemos alarmarnos. Pero no hay por qué. “Un quiste es solo una bolsita llena de líquido u otro tejido que puede aparecer en el interior de uno o ambos ovarios”, explica el doctor Javier del Pozo. Su presencia es normal, ya que la mayoría son benignos y desaparecen por sí mismos.

 

¿Quiénes pueden desarrollarlos?

 

Cualquiera de nosotras. El doctor explica: “Un elevado porcentaje de mujeres sufre quistes de ovario en algún momento de su vida. La mayoría no ocasiona molestias o solo un ligero malestar. Incluso pueden desaparecer espontáneamente sin tratamiento al cabo de unos meses. Otras veces pueden dar síntomas o un dolor importante que solo se soluciona con un tratamiento quirúrgico, especialmente en caso de torsión o ruptura de la cápsula del quiste”. Por esto mismo, para diferenciar cuándo es necesario un tratamiento específico y alejar cualquier alarma, es fundamental que sepamos sobre ellos.

 

Diferentes tipos

 

Hay distintas clases de quistes en función de su origen. Los más comunes son:

 

- El quiste funcional: Surge con la ovulación de cada mes. Todos los meses se forma un óvulo dentro de un ovario y, si no se fertiliza, se libera durante el ciclo menstrual. Este óvulo se gesta dentro de un saquito que se conoce como folículo.

- El quiste folicular: Se puede formar cuando el folículo no se abre para liberar el óvulo.

- Quistes en el cuerpo lúteo: Pueden aparecer si el folículo se sella después de liberar el óvulo. El cuerpo lúteo es una glándula que se desarrolla dentro del ovario de forma temporal y cíclica, tras la ovulación. “Estos en general desaparecen espontáneamente en unas semanas, pero a veces pueden crecer hasta más de 4 cm de diámetro, lo que conlleva el riesgo de sangrar en su interior o de torsionar el ovario, causando dolor pélvico o abdominal. Si se llena de sangre, el quiste se puede romper y provocar hemorragia y dolor brusco intenso”, dice el doctor.

 

Sin síntomas...

 

“La mayoría de los quistes no presenta manifestaciones y lo más probable es que, en caso de notar algo, el dolor sea parecido al de otras patologías, como una endometriosis, una enfermedad inflamatoria pélvica, un embarazo ectópico o un cáncer de ovario”, dice el doctor.

 

Es decir, lleva a confusión; de ahí la necesidad de acudir al ginecólogo y hacerse revisiones. “Es muy importante vigilar cualquier cambio, dolor o síntoma que aparezca y saber cuáles son signicativos o preocupantes”, apunta. De este modo, se puede tener un quiste de ovario y no notar nada pero, en caso de presentar síntomas, estos podrían ser: regla irregular; dolor abdominal pélvico constante, que puede irradiarse a la espalda o las piernas; dolor pélvico durante la menstruación y antes de que empiece; dolor durante el coito; náuseas, vómitos o mayor sensibilidad en el pecho; sensación de peso, distensión abdominal; presión en el recto o la vejiga con sensación de dificultad al orinar.

 

¿Cómo se eliminan?

 

Si no desaparecen por sí mismos, para tratar los quistes funcionales se suele recurrir a la píldora anticonceptiva, que logra regular las hormonas. Cuando crecen o resultan dolorosos, la cirugía laparoscópica es el método más habitual, y tras la operación se suelen prescribir también anticonceptivos orales para evitar que se reproduzca.

 

¿Puede ser otra cosa?

 

Detectar un bultito en los ovarios o el útero no es nada extraño, y existe una gran variedad de ellos: se pueden diferenciar por dónde aparecen, el tipo de tejido que los forma, los síntomas que provocan... Y es en función de esto que se aconseja eliminarlos o no.

 

¿Cuáles son los ‘bultitos’ que pueden aparecer?

Además del quiste ovárico, pueden surgir pólipos, que aparecen en el endometrio (la membrana que cubre el interior del útero) y suelen ser benignos, pero se consideran tumores porque crecen a partir de las células del tejido uterino, y miomas. “Estos son tumores benignos (no cancerosos) que crecen en el tejido muscular del útero (la matriz), generalmente en mujeres fértiles", explica el doctor Jordi Rodríguez, ginecólogo del Myoma Institut (el único centro de España que ofrece todos los tratamientos existentes para combatir los miomas).

 

¿Por qué aparecen?

“No conocemos todavía su origen, pero sí sabemos que se relaciona con la genética y que también se ve implicada la función de los estrógenos y la progesterona (las hormonas femeninas)”, explica el doctor Rodríguez.

 

No te confundas, no es un mioma

 

Un quiste ovárico no es un mioma. El primero es una acumulación de líquido (como una bolsita) que se forma en el ovario o sobre él; el segundo se desarrolla por el crecimiento de las fibras musculares en su cubierta (es el exceso de estas fibras lo que lo genera).

 

Por lo general, los quistes y los miomas en los ovarios no suelen presentar síntomas, pero hay ciertas pistas que pueden hacerte sospechar que tienes un mioma. Acude a tu ginecólogo ante los siguientes cambios: si tienes más de 30 años, notas que tu regla es cada vez más abundante y dolorosa, sientes dolor abdominal o tienes pérdidas entre ciclos.

 

Y el mioma, ¿es preocupante?

 

“La mayoría de los miomas uterinos son tumores benignos. Por lo tanto, descartando la presencia de células cancerosas, debemos preocuparnos cuando provoquen síntomas graves o incapacitantes para la vida diaria o cuando produzcan problemas de infertilidad debido a su localización en el útero. Sin embargo, no hay que olvidar que suelen crecer con el tiempo, por lo que miomas que en su origen no provocaban molestias, con el paso de los años pueden llegar a provocarlas o dificultar el embarazo o la gestación", explica el doctor Rodríguez.

 

¿Cada cuánto hay que hacerse revisiones?

"Una vez que se ha detectado un mioma uterino, el seguimiento varía en función del tipo que sea y de los síntomas que provoque. En algunos casos puede no ser necesario un control estricto; en otros, hay que hacer una revisión cada 6 meses para ver su evolución”, señala el experto.

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