Reducir el consumo de sal, un reto mundial

La OMS ha publicado una serie de medidas para ayudar a Europa a reducir el consumo de sal entre la población.

  • Autor: Carmen M. López

Disminuir la ingesta de sal, incluso en una pequeña cantidad, tiene el potencial de salvar muchas, muchas vidas en todos los países de la Región Europea de la Organización Mundial de la salud (OMS)”, destaca el gerente del Programa de Nutrición, Actividad Física y Obesidad de la OMS / Europa, João Breda.

El mismo especialista señala que en la actualidad la ingesta de sal varía de 9 gramos a 19 gramos por día, muy por encima del objetivo de la OMS, que lo establece en menos de 5 gramos de sal por día. Esto “está poniendo en riesgo la salud de la población”. Y es que hay que recordar que el exceso de sal puede provocar enfermedades importantes como la hipertensión.

En Europa se supera con creces los 5 g de sal diarios que recomienda la OMS. De ahí esta serie de medidas.

Concienciar a la población

De este modo, la OMS ha publicado una serie de medidas para ayudar a reducir el consumo de sal en los diferentes países europeos. Dichas medidas se componen de tres secciones principales: gestión de programas, apoyo técnico e intervenciones de políticas para apoyar a los países en cada etapa del desarrollo del programa.

En este sentido, la OMS ha plasmado políticas con diferentes finalidades. De este modo, por ejemplo: para mejorar la conciencia pública sobre los peligros de tomar demasiada sal; para crear entornos alimentarios saludables trabajando con los fabricantes de alimentos para reformular tanto estos como las comidas para que incorporen menos sal; para mejorar la salubridad de los alimentos que se sirven en las instituciones públicas; para hacer que la elección saludable sea la opción más fácil y se visualice de forma clara en el etiquetado de los alimentos; y para establecer restricciones en la comercialización de productos poco saludables para niñosadolescentes.

“Esperamos que este paquete de medidas aliente y energice a los países a la hora de reforzar y seguir buscando la disminución del consumo de sal entre la población”, apunta Breda, que indica que se trata de una estrategia vital e imprescindible para mejorar la salud pública. “Estas medidas brindarán apoyo a las partes interesadas para ajustar la actuación sobre el consumo de sal, desde la colaboración de la industria hasta las iniciativas de cambio de comportamiento”, destaca el mismo experto.

El consumo elevado de sal está detrás de muchas de las enfermedades más habituales entre la población. Por ejemplo, la hipertensión y la insuficiencia cardiaca.

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