Refrescos azucarados: consecuencias y efectos para tu salud

¿Cuáles son los efectos para nuestra salud cuando tomamos refrescos azucarados? ¿Qué consecuencias tiene?

Los refrescos azucarados constituyen uno de los productos alimenticios sobre los que existe un mayor consenso acerca de su potencial efecto negativo sobre la salud, ¿pero realmente somos consciente del impacto real que tienen? En Estados Unidos se estima que un adulto consume de media 145 kcal/días procedentes de bebidas azucaradas, que correspondería aproximadamente a una lata de estos refrescos y supondría el 6,5% de la ingesta energética total diaria.

Refrescos azucarados
Foto: Istock

En el caso de España, siguiendo los datos del estudio ANIBES se estima que estas bebidas constituyen el 2% de la ingesta energética diaria de la población adulta (equivalente a 1/3 de lata de refresco azucarado). Asimismo, es importante precisar que estos datos corresponden al consumo medio, por lo que no nos aportan una visión completa de la ingesta real.

En este sentido, un reciente estudio puso en evidencia como el 43% de niños españoles de entre 4 a 9 años y el 50% de los adolescentes españoles de 10 a 17 años consumen al menos una bebida azucarada al día, lo que se une a una ingesta baja o muy baja de agua.

El potencial efecto de los refrescos azucarados sobre la salud es notorio y a diferentes niveles. Por un lado, en un importante metaanálisis de estudios de cohortes se observó como el incremento de un servicio al día de estas bebidas se asociaba con una ganancia del peso corporal de 0.12kg en un año en adultos y 0.05 kg/m2 del Índice de Masa Corporal (IMC) en el caso de la población infantil.

De igual modo se ha visto como entre aquellos individuos con una predisposición genética a desarrollar obesidad, el consumo de refrescos azucarados podría acentuar dicha relación. En concreto, se ha visto como por cada aumento en 10 variantes de riesgo relacionadas con la predisposición genética a la obesidad, el consumo de 1 a 4 bebidas azucaradas al mes puede incrementar el riesgo de obesidad en hasta un 67% frente al 506% cuando el consumo es de 1 o más de estas bebidas al día.

De manera bastante llamativa se ha visto que los estudios financiados por la industria de las bebidas azucaradas muestran hasta 5 veces más de probabilidad de concluir que no existe una relación entre el consumo de bebidas azucaradas y el riesgo de obesidad.

Relacionado con la obesidad, también se ha evidenciado el impacto sobre la diabetes, ya que por cada incremento en un servicio/día de este tipo de bebidas el riesgo de diabetes mellitus tipo II aumenta en un 13% independientemente del peso y del IMC.

Efectos de los refrescos azucarados en la salud
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Probablemente una de las condiciones sobre la que se ha visto un mayor efecto deletéreo asociado al consumo de bebidas azucaradas es la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA). Tanto es así que se ha constatado como por cada aumento en un servicio/día de estas bebidas el riesgo de EHGNA se incrementa en un 39%.

El exceso de energía procedente de azúcares, principalmente en forma de fructosa, parece propiciar el acúmulo de lípidos intrahepatocelulares y de la alanina transaminasa, involucrada en el correcto funcionamiento del tejido hepático. De forma llamativa en estudios isocalóricos se ha visto como el intercambio de azúcares conformados por fructosa por otros tipos de hidratos de carbono no se asocia con cambios en el riesgo de EHGNA, lo que sugiere que el efecto adverso de las bebidas azucaradas en el riesgo de esta condición sería atribuible en mayor medida al exceso de calorías más que a la fructosa per se.

En relación a la fructosa es importante recordar que es el único azúcar conocido capaz de incrementar la producción hepática de ácido úrico, aumentado así el riesgo de hiperuricemia y por ende de gota, ambas condiciones asociadas a su vez con el riesgo de hipertensión, de diabetes mellitus tipo II y de enfermedad cardiovascular. En concreto, la hiperuricemia podría mediar la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y el riesgo de hipertensión a través de la inducción de alteraciones a nivel renal, de la disfunción endotelial así como de la activación del sistema renina-angiotensina.

Del mismo modo, la producción de ácido úrico está vinculado con la reducción de los niveles de óxido nítrico en las células endoteliales, un compuesto con un efecto vasodilatador y esencial en la salud cardiovascular. Esta disminución del óxido nítrico debido a la hiperuricemia podría explicar al menos en parte el incremento del riesgo de enfermedad cardiovascular asociado al consumo de bebidas ricas en fructosa.

Miguel López Moreno

Miguel López Moreno

Soy dietista-nutricionista y actualmente me encuentro realizando una tesis doctoral en ciencias de la alimentación en el CIAL-CSIC. Imparto docencia universitaria en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), además de colaborar en la formación de posgrado en la Universidad Europea de Madrid (UEM) y en el Centro de Estudios Avanzado de Nutrición (CEAN). Formo parte de la junta de gobierno del colegio de dietistas-nutricionistas de Madrid (CODINMA) desde la vocalía de formación. Del mismo modo, compagino mi labor investigadora y docente con la nutrición clínica en Training Boutique y con la divulgación científica a través de la cuenta @nutreconciencia.

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