Resfriado: cómo evitar el contagio

Se trata de una patología vírica que produce una inflamación de las vías respiratorias, sobre todo de nariz y garganta.

Se trata de una patología vírica que produce una inflamación de las vías respiratorias, sobre todo de nariz y garganta.

 

La gran variedad de virus que pueden causar el resfriado -más de 200 tipos diferentes- hace que el organismo no tenga preparadas las defensas ni se puedan crear vacunas. Por otro lado,  aunque el frío no es el causante de los catarros sí facilita los contagios, ya que los virus sobreviven mejor, y se resecan las mucosas de las vías respiratorias favoreciendo su acción. El contagio se produce a través del aire (saliva, tos, estornudos...) o el contacto directo con una persona enferma.

 

Cómo mitigar los principales síntomas del resfriado

Una vez que el virus se ha instalado en el organismo, los síntomas no tardan en aparecer en forma de estornudos, tos seca, congestión nasal, molestias en la garganta, dolor de cabeza, etc. Esta situación no suele prolongarse más de una semana. Para combatirlos, fortalecer el sistema inmune y evitar las recaídas, puedes adoptar una serie de medidas como seguir dieta equilibrada -ingiriendo mayor cantidad de frutas y verduras-  y hacer deporte con regularidad. Además, durante el proceso, para no contagiar a otras personas el enfermo debe cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo cuando tosa o estornude, lavarse bien las manos y permanecer lejos de personas con asma o patología pulmonar crónica.

Los expertos recomiendan realizar inhalaciones aromáticas, que aumentan la secreción de la mucosa y facilitan el paso del aire a través de las fosas nasales. Además, tienen una acción expectorante.

Mar

Mar Pastor

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