Resolvemos tus dudas sobre el párkinson

¿Sabes por qué esta enfermedad afecta menos a las mujeres que a los hombres? Te contamos todo lo que necesitas saber.

El párkinson es una enfermedad de la que se habla mucho y de la que la mayoría de nosotros conoce algún caso, ya sea dentro de su familia o su círculo cercano de amigos y conocidos. A grandes rasgos sabemos de qué trata, pero por lo general no somos plenamente conscientes de lo que implica, de a quién suele afectar más y de cómo podemos prevenirla.

El párkinson es un trastorno crónico y neurodegenerativo, debido a la muerte de las neuronas. Se incluye dentro de los “trastornos del movimiento” porque los síntomas que provoca son de este tipo principalmente (rigidez, temblor, lentitud…). A pesar de ello, también provoca síntomas cognitivos (torpeza mental, problemas de memoria…) y emocionales (ansiedad, depresión, irritabilidad…). Aún no se conoce la causa de la destrucción de estas neuronas. Hay diferentes hipótesis al respecto, pero ninguna ha conseguido explicar la enfermedad al 100 %. Parece deberse a la combinación de una predisposición genética y al daño oxidativo de nuestro cerebro por los radicales libres.

¿Qué síntomas tiene?

Los síntomas iniciales suelen aparecer alrededor de los 60 años, pero en algunos raros casos hay síntomas precoces a partir de los 35-40 años como es el caso del actor M.J. Fox.

Los síntomas principales son los siguientes: temblor de las manos y de otras partes del cuerpo (cabeza…), rigidez muscular y lentitud de movimientos (dificultad para mover brazos, piernas…), pérdida de reflejos posturales (que dificultan mantener el equilibrio).

Con 2 de estos 4 síntomas ya es posible hacer el diagnóstico, pero hay otra serie de datos que ayudan: ausencia de expresión facial, disminución del parpadeo normal, desaparición del braceo al andar…

El párkinson parece deberse a la combinación de una predisposición genética y al daño oxidativo de nuestro cerebro por los radicales libres.

¿Afecta de forma diferente a las mujeres?

Epidemiológicamente los hombres son más frecuentemente afectados que las mujeres, el doble.

Las mujeres suelen empezar con los síntomas algo más tarde que los hombres y con predominio de temblor frente a rigidez. En términos generales las mujeres muestran más problemas emocionales que los hombres.

Todo esto ha llevado a pensar que los estrógenos tienen un carácter modificador e incluso neuroprotector, lo que explicaría el porqué las mujeres sufren menos la enfermedad, pero cuando la tienen evolucionan con más alteración de la conducta y del movimiento.

¿Se puede prevenir la enfermedad?

La verdad es que hay muy poca información sobre medidas de prevención para retrasar o evitar la aparición del párkinson. Esto es un claro ejemplo de que aún no se sabe lo suficiente sobre su mecanismo de desarrollo. Independientemente de ello, hay una serie de actividades generales que pueden favorecer una protección frente a ella.

¿Qué podemos hacer? Hay 3 actividades fundamentales que benefician frente a todo proceso de generativo. Una buena alimentación, la realización de ejercicio físico de forma habitual y el desarrollo de ejercicios mentales.

Una alimentación sana y equilibrada evita la aparición de radicales libres y por tanto, la oxidación de nuestro organismo. Además, hay ciertas evidencias de un efecto positivo del consumo de cantidades moderadas de café para prevenir el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.

El ejercicio físico moderado y regular aumenta de forma positiva el metabolismo del organismo y favorece todos los profesos de intercambio de sustancias a nivel cerebral. Por eso nos sentimos más relajados después de hacer deporte independientemente del cansancio. Debido a ello, el ejercicio también es un gran aliado contra todas las enfermedades neurodegenerativas. 

Por: Dr. Manuel Antonio Fernández Fernández. Neurólogo del Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica y experto de Doctoralia.

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