¿Respiras bien?, compruébalo

 “El oxígeno es vital para que las células del organismo cumplan cada uno de sus cometidos. La función de los pulmones es captar el oxígeno del aire para llevarlo a la sangre y, a través de ella, a todas las células del organismo”, explica la doctora Estrella Fernández Fabrellas, neumóloga y secretaria general de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

 

Cuando los pulmones fallan y el oxígeno no llega bien, todo el cuerpo sufre porque no hay ni un solo órgano, tejido o célula que no lo necesite. Es la ‘nutrición’ esencial de todo nuestro cuerpo.

 

¿En qué notas una buena oxigenación del organismo? Todo marcha bien: el corazón no debe hacer más esfuerzo del necesario; el cuerpo es capaz de hacer frente a los radicales libres; la mente, de ‘procesar’ bien (memoria y capacidad cognitiva a pleno rendimiento); la piel está joven (oxigenada), y tú con energía y buen humor.

Si quieres saber si tu respiración se realiza de forma correcta y adecuada respóndete a estas tres preguntas que te formulamos:

 

1. ¿Mueves el diafragma?

El diafragma es un músculo curvo horizontal que separa el tórax del abdomen. Cuando se mueve (contrae), presiona las costillas hacia fuera y permite que los pulmones tengan más sitio para expandirse y así captar más aire y oxígeno. Si el diagrama no se mueve, la respiración es deficiente y llega menos oxígeno al organismo. ¿Cómo puedes saber si lo haces bien? Respira hondo y despacio, notarás que las costillas se elevan y el abdomen se abomba (se infla la barriga), eso significa que el diafragma se contrae.

 

2. ¿Cuál es tu ritmo?

¿Inspiras muy deprisa, de forma acelerada? Entonces, estás realizando una respiración muy superficial, poco eficiente, sin dar tiempo a que los pulmones se llenen por completo. ¿Quieres comprobarlo? Haz el test del reloj: túmbate boca arriba con las piernas estiradas. Coloca la mano sobre el pecho y cuenta el número de respiraciones (coger y soltar aire) que realizas durante un minuto. Lo normal es realizar entre 12 y 20; si cuentas más de 20, acude a tu médico.

 

3. ¿Te fatigas?

El cansancio puede avisar de que algo no marcha bien a nivel pulmonar (que te falte oxígeno y por eso te agotes). ¿Cómo puedes comprobarlo? Camina durante 6 minutos en un terreno llano y a ritmo normal, y luego responde a estas preguntas: ¿has recorrido menos de 450 metros? ¿Has necesitado pararte? ¿Sentías que te faltaba el aire? ¿Te sentías muy cansada? Si las respuestas son afirmativas, acude a tu médico.

 

Cuida el ambiente

Crear un ambiente saludable es fundamental para la respiración. Y no sólo se trata de evitar la polución, porque “también influye la exposición a los humos de combustión (calderas de leña, motores), las sustancias propias de algunas profesiones como marmolistas, pintores, mineros...”, explica la doctora Fernández.

 

¿Cómo puedes cuidar el ambiente?

De día, purifica. Se trata de ‘despejar’ el aire de partículas nocivas. Para ello existen purificadores de aire eléctricos, pero también puedes usar plantas, ya que actúan como filtros naturales absorbiendo las toxinas a través de sus hojas.

 

¿En qué zonas de tu casa conviene que las instales?

En la cocina, donde no solemos tenerlas y donde, sin embargo, se acumulan más vapores. Si colocas algunas en tu dormitorio, intenta que no tengan las hojas muy grandes para que el oxígeno que capten no sea demasiado.

 

De noche, humidifica. Para respirar bien, el aire no debe estar muy seco, porque los senos y los conductos nasales pueden resecarse, entorpeciendo la respiración, provocando los ronquidos y dificultando, cuanto menos, el sueño. ¿Cómo evitarlo? Repartiendo humidificadores en las diferentes estancias de casa o bien cuencos con agua (hacen la misma función).

 

Por Carmen Sabalete

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