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6 respuestas sobre los huevos

A pesar de ser uno de los alimentos básicos, también es uno de los que más dudas despiertan. Desde cuántos se pueden consumir hasta cómo deben conservarse.

  • Autora: Inma Coca

¿Qué me aporta?

La composición nutricional del huevo lo sitúa entre los alimentos más completos. Destaca por su alta proporción de proteínas de alta cantidad y grasas saludables, así como por contener pequeñas cantidades de casi todas las vitaminas y minerales, encabezados por las vitaminas del grupo B. 

 

¿Suben el colesterol?

Este ha sido uno de los grandes lastres que ha acompañado al huevo y lo ha situado en el lugar menos reconocido de nuestra despensa. Durante generaciones, se le ha culpado de aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cuando realmente su efecto en nuestro organismo es el contrario. Los huevos tienden a aumentar los niveles de colesterol HDL (el conocido como colesterol bueno), y estudios recientes incluso aseguran que pueden llegar a transformar el LDL (colesterol malo).

¿Cuántos huevos puedo comer?

En pocos alimentos existen tantas dudas como en el caso del huevo, donde se puede llegar a leer que es tan positivo comer un huevo al día como reducir su consumo al mínimo. Los nutricionistas nos animan a mirar y evaluar el menú semanal como un conjunto. Así pues, valora cuántas proteínas y calorías has consumido en el resto de alimentos antes de decidir si esa noche cenas tortilla. En general, los expertos apuestan por una dieta lo más variada posible, en la que el huevo aparezca hasta en tres ocasiones por semana.

¿Se deben lavar?

La cáscara del huevo es muy porosa y, al humedecerla, todas las bacterias y suciedad que la rodean penetran e su interior. Es por esto que solo se recomienda su lavado inmediatamente antes de consumirlo en crudo, como sería, por ejemplo, antes de hacer una mayonesa. Si se va a cocinar, mejor nada de agua.

¿Qué quieren decir los números impresos?

Cada huevo lleva una serie impresa que nos indica el método de cría, así como procedencia y la fecha de consumo preferente. El primer número se refiere a la forma de cría, siendo el 0 el que indica que es ecológico; el 1, de gallinas camperas; el 2, de gallinas criadas en suelo; y el 3, en jaulas. Después, suelen aparecer letras: ES, si su procedencia es España. Los últimos números son el código de la granja.

¿Son mejores los que tienen la yema más naranja?

Este es otro de los grandes mitos que acompañan a los huevos: el color de yema no afecta ni al valor nutricional ni a su sabor. Este color depende, simplemente, de la alimentación de la gallina y no quiere decir que esta sea mejor ni la otra peor. Por ejemplo, si la base de la alimentación es el maíz, las yemas serán más anaranjadas, mientras que donde predomina el trigo, dará un tono más amarillo. La confusión sobre este tema ha provocado que algunas granjas añadan ciertos complementos a la alimentación, con el único propósito de teñir la yema.

¿Cómo los conservo?

Seguramente, te has preguntado en varias ocasiones por qué en el supermercado los huevos están a temperatura ambiente, mientras que, en casa, los guardamos en el frigorífico. La respuesta es sencilla: la cáscara es altamente porosa y muy sensible a los cambios de temperatura. Ya que hablamos de un producto que se suele vender entre las 24 y las 48 horas tras la puesta, lo más seguro es evitar cambios de temperatura y esperar hasta llegar a casa para meterlos en frío. Una vez en el frigorífico, los expertos aseguran que su consumo es seguro más allá de los 28 días después de la puesta. Su olor y textura al cascarlo delatan rápidamente si un huevo está pasado.

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