Riesgos de abusar de las vitaminas

En España gastamos demasiado en suplementos vitamínicos. Abusar de ellos puede dañar nuestra salud.

En España gastamos demasiado en suplementos vitamínicos. Abusar de ellos puede dañar nuestra salud.

 

Una dieta equilibrada suele ser suficiente para obtener las vitaminas necesarias para el crecimiento y el buen funcionamiento del organismo. No se debe abusar de los suplementos, y menos aún sin vigilancia médica, ya que pueden provocar hipervitaminosis o intoxicación vitamínica. Este problema no se plantea cuando se toman grandes cantidades de vitaminas de una sola vez, si no cuando se hace de forma continuada durante un espacio de tiempo largo (meses o años).

 

De hecho, ingerir regularmente un complejo vitamínico en épocas de debilidad física o cuando se está forzando el cuerpo o mente en un trabajo, un esfuerzo físico continuado o, en caso de los estudiantes, en época de exámenes, no tiene por qué causar trastornos en el organismo: todo lo contrario. No obstante, el especialista será el encargado de indicar la dosis correcta de estos suplementos vitamínicos así como el momento adecuado para tomarlos.

Efectos perjudiciales

Cuando las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) son consumidas en exceso, las que no llegan a ser utilizadas tienden a acumularse en el organismo provocando efectos perjudiciales. Si se abusa de ellas aparecerán síntomas como pérdida del apetito, alteraciones renales, náuseas, vómitos, vértigo y más frecuentemente dolores de cabeza, diarrea y caída del cabello.

 

Con respecto a las vitaminas hidrosolubles (B1, B2, B3, B6, B8, B9, B12 y C), está muy difundida la creencia de que son inofensivas por el hecho de que su exceso es eliminado por la orina y no es así. A medida que se incrementa la ingesta, aumenta la eliminación urinaria hasta que se llega a un punto en el que el riñón no alcanza a eliminar el exceso, favoreciendo la aparición de cálculos renales. También se ha comprobado que su consumo excesivo provoca acidez, vómitos, náuseas, temblores, picores, reacciones alérgicas y alteración del ritmo cardíaco.

 

El exceso de tocoferol (vitamina E), ácido absórbico (vitamina C) y betacaroteno (precursor de la vitamina A) podría aumentar la producción en el hígado del colesterol 'malo' que bloquea las arterias.

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