¿Sabes cuánta sal tomar cada día?

Es mucho más que un condimento, aporta sabor a los platos y minerales indispensables a nuestra dieta. Pero un consumo excesivo puede ser perjudicial.

Cantidad justa

Las necesidades de sal varían dependiendo de cada persona, del ejercicio físico que realice y también del clima (la cantidad aumenta en zonas cálidas). Por eso es importante saber cuándo se produce un consumo excesivo para poder controlar la dosis que tomamos.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la ingesta de 5 g diarios, una cifra bastante alejada de los 10 g que, por término medio, consumimos los españoles.

Es verdad que el sodio que aporta la sal es indispensable para el organismo, ya que desempeña importantes funciones: interviene en el transporte de sustancias al interior de las células y, junto con el potasio, en el equilibrio hídrico y salino y en la transmisión del impulso nervioso, entre otras. Sin embargo, tomar demasiada está relacionado con la hipertensión, problemas cardiovasculares o retención de líquidos, y puede agravar las enfermedades renales crónicas o causar pérdida de calcio en los huesos.

Dónde se encuentra

La sal que nosotros añadimos al cocinar supone alrededor del 15 % del total que comemos a lo largo del día.

Los alimentos naturales nos proporcionan un 10 %, mientras que el 75 % restante está en los procesados.

Para hacernos una idea de la que contienen, cuando en el etiquetado nutricional aparece la cantidad de sodio, basta con multiplicar este valor por 2,5 (la sal común es cloruro sódico, y en cada 2,5 g de sal hay 1 g de sodio).

Y algo más

Este condimento culinario también es un vehículo excelente para evitar deficiencias de dos importantes minerales: yodo y flúor.

  • Sal yodada. Es la sal común a la que se le ha añadido este mineral, imprescindible para que la glándula tiroides funcione correctamente. Ésta regula la producción de calor, el metabolismo proteico y el desarrollo del sistema nervioso. Su consumo está recomendado en todas las zonas no costeras.
  • Sal fluorada. A la sal, generalmente yodada, se le suele añadir, además, fluoruro sódico. Este mineral ayuda a fortalecer los huesos y también los dientes, haciéndolos más resistentes a las caries.
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