¿Sabes curar tus heridas emocionales?

Las heridas dejadas por un gran trauma, el estrés, la ansiedad o la depresión pueden aliviarse de forma natural. ¿Sabes cómo?

Las heridas dejadas por un gran trauma, el estrés, la ansiedad o la depresión pueden aliviarse de forma natural con acupuntura, buena alimentación, integración social, comunicación afectiva, control cardíaco... Lograr el equilibrio entre cuerpo y mente es el objetivo.

 

Cómo sanar el cerebro emocional

Los últimos descubrimientos de la neurociencia indican que nuestro cerebro emocional es mucho más importante de lo que se creía. Es la fuente misma de nuestra identidad y de los valores que dan sentido a la vida. Así, si el cerebro emocional está en armonía con nuestro cuerpo, nos conduce a convertirnos plenamente en nosotros mismos, pero si se desajusta  acarrea consecuencias graves para la existencia. El Dr. David Servan-Schreiber ha creado siete métodos eficaces para la curación emocional:

 

-Integración neuroemocional mediante movimientos oculares (EMDR). Cuando ocurren acontecimientos traumáticos en nuestra vida (la muerte de un ser amado, un accidente grave, una violación...) dejan una herida en nuestro cerebro emocional. Pero nuestro cerebro tiene cierta capacidad natural para digerir acontecimientos difíciles (como la piel tiene la capacidad de cicatrizar heridas). La terapia EMDR estimula directamente esta capacidad del cerebro para ‘cicatrizar’ o asimilar acontecimientos traumáticos y ponerlos en su contexto. Esto se consigue a través de movimientos oculares similares a los que se producen espontáneamente en el sueño.

 

- Regularización del ritmo cardíaco. Las neuronas del corazón se conectan con las del cerebro emocional formando un sistema en el que se influencian en cada momento. Así, domesticando el corazón, podemos comenzar a domesticar nuestras emociones. El objetivo de esta técnica es entrenar nuestro ritmo cardíaco para conseguir el estado regular y coherente que tenemos en momentos de bienestar, gratitud o compasión, en vez del caos de una variabilidad insana de los estados alterados.

 

- Sincronización de los relojes biológicos. El cerebro emocional es muy sensible a los ritmos biológicos, especialmente a la luz. La luz del amanecer es la señal natural con la cual el cerebro ha programado la transición del sueño al despertar durante miles de años. Así, dormir con la persiana levantada nos permitirá sentir la aparición progresiva de la luz y despertar de forma natural (existen lámparas que lo hacen de modo artificial). Resulta ser un tratamiento muy eficaz para la depresión estacional y la pérdida de energía.

 

- Acupuntura. Según un estudio de la Universidad de Harvard, el estímulo de la parte posterior de la mano con agujas de acupuntura produce una desactivación de las áreas emocionales del cerebro necesarias para la experiencia del dolor y el miedo, ya que el estímulo controla directamente las áreas clave del cerebro emocional. El efecto aumenta cuando la aguja se gira rápidamente.

 

- Ejercicio físico. El ejercicio físico (de 20 a 30 minutos tres veces a la semana) tiene efectos de gran alcance sobre la ansiedad y la depresión. Los pacientes que se recuperan con ejercicio recaen cuatro veces menos que los que lo hacen con antidepresivos.

 

- Aportación de ácidos grasos “omega-3”. Para que el cerebro emocional trabaje óptimamente, necesita una fuente importante de ácidos grasos esenciales omega-3 que no fabrica el cuerpo y deben recibirse a través de los alimentos: pescados, algas marinas y vegetales de hoja verde. Parece ser que los ácidos omega-3 (llamados el ‘alimento del humor’) son antidepresivos de gran alcance.

 

- Técnicas de comunicación afectiva. La conexión afectiva regula las emociones y la mayoría de las funciones fisiológicas del cuerpo. Ahora sabemos que el amor es una necesidad biológica, en un nivel comparable al alimento y la protección contra temperaturas frías. Por eso, aprender a comunicar y a compartir nuestras emociones nos ayuda a alcanzar la armonía. Para ello existen infinidad de técnicas y cursos prácticos.

¿Quién es el Dr. Servan-Schreiber?

 

Con casi medio millón de libros vendidos de su Curación emocional: acabar con el estrés, la ansiedad y la depresión sin fármacos ni psicoanálisis (Ed. Kairós. 15,20 €), el doctor David Servan-Schreiber se ha convertido en todo un fenómeno social en Francia.

 

Partiendo de su experiencia clínica y de investigación en los campos de las neurociencias, nos presenta siete métodos muy eficaces de curación para equilibrar nuestro cerebro emocional (algunos totalmente desconocidos hasta ahora). Pionero en el desarrollo de una nueva medicina de las emociones, utiliza el cuerpo en lugar del lenguaje o la química.

 

Según este nuevo enfoque, todo lo que nos ocurre parte del cerebro, un órgano dividido en dos: el cerebro cognitivo, sede del lenguaje y el pensamiento, y el cerebro emocional, que controla el bienestar psicológico. Los trastornos emocionales nacen de disfunciones en este último, que muchas veces tienen su origen en dolorosas experiencias del pasado que condicionan el comportamiento incluso varios años después. Para revertir esta situación es necesario «reprogramar» el cerebro emocional con técnicas como el control del ritmo cardíaco, la alimentación, el ejercicio físico y la comunicación afectiva.

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