¿Sabes en qué consiste la nutrición emocional?

Aprende a poner conciencia sobre tu alimentación para cuidarte y sentirte bien por dentro y por fuera.

Esta cuarentena probablemente hayas dado algún que otro paseo innecesario a la nevera. Estar encerrados en casa tanto tiempo puede generar aburrimiento y diferentes estados de estrés y de ansiedad, que muchas veces acaban solventándose con la comida. No nos referimos únicamente al picoteo entre horas y al consumo de ultraprocesados, que se han visto incrementados durante estos últimos meses, también a todas aquellas recetas de postres y platos que han conseguido convertir a muchos en improvisados chefs y reposteros.

Aunque de manera generalizada el bienestar físico se ha convertido en una importante preocupación entre los miembros de nuestra sociedad, en tiempos de crisis como el actual es normal que hayamos descuidado nuestra forma de alimentarnos (y de practicar ejercicio). Para conseguirlo no solo necesitamos esfuerzo, constancia, comer mejor y más saludable y realizar algún tipo de actividad física, todo esto debe ir de la mano de un cambio emocional en nuestra rutina para que sea efectivo.

Aquí es donde entra el concepto de nutrición emocional, un método cada vez más popular y extendido gracias al cual miles de personas en todo el mundo han conseguido experimentar un cambio físico real y saludable y un bienestar emocional pleno. Siguiendo técnicas y herramientas de salud, nutrición, así como prácticas de mindfulness, yoga o meditación, los expertos están creando guías que ayudan a comprender mejor cómo entender la alimentación y a cómo alcanzar el bienestar personal en todos los sentidos. La alimentación emocional debe aplicarse siempre. Comida y psicología son conceptos que están estrechamente relacionados y cuando estamos mal, por el motivo que sea, es frecuente que paguemos nuestros problemas con la forma en la que comemos. Hacia un lado y hacia el otro de la balanza, donde en los casos más severos pueden llegarse sufrir trastornos de obesidad, anorexia o bulimia.

Alimentación consciente e intuitiva

La clave de la nutrición consciente reside en la adecuada gestión de nuestros pensamientos y emociones. Detenernos a pensar lo que nos ocurre e identificar la raíz de un problema puede ayudarnos favorablemente. Por ello es importante verbalizar las emociones para entonces poder ahondar en el origen del conflicto interno. Al hacerlo correctamente, conseguimos enviar señales a nuestro cerebro que ayudan a liberar serotonina. Esta hormona (la de la felicidad) genera una sensación placentera en nuestro cuerpo capaz de reducir el hambre emocional y ayudándonos a adelgazar mientras creamos una relación sana con la comida y disfrutamos de ella.

Esto se produce al conseguir llevar nuestro cuerpo y nuestra mente a un estado de relajación que favorece la aceleración de nuestro metabolismo y una correcta digestión y absorción de nutrientes. Por el contrario, los sentimientos de rechazo, sacrificio y restricción, aumentan nuestros niveles de estrés, desestabilizando nuestro sistema nervioso, sistema endocrino y sistema inmune. Estos efectos dan lugar a una ralentización del metabolismo, una mayor acumulación de grasa, aumento del apetito, aumento de peso y ansiedad.

Además, responder a las necesidades de nuestro organismo es una de las claves para ser feliz. En este sentido, podemos y debemos permitirnos comer lo que queramos siempre y cuando llevemos cierto control y seamos capaces de cubrir las necesidades nutricionales que requiere nuestro cuerpo. Por ejemplo, si un día te apetece comer chocolate, no te prives de hacerlo, eso sí, intenta que sea un producto de calidad, con el mayor porcentaje de cacao posible y sin azúcar añadido. Otro de los grandes mitos es el de realizar 5 comidas diarias. Aunque siempre será mejor esparcir las comidas a pegarnos atracones, come solo cuando tengas hambre y para cuando te sientas satisfecha.  

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