¿Sabes lavarte los dientes?

Te explicamos algunas claves importantes para cepillarte los dientes correctamente. Tu salud bucodental es fundamental.

Aunque nos lo enseñaron de niños, muchos seguimos teniendo dudas sobre el cepillado. Aquí las resolvemos todas.

 

Elige bien tu cepillo

 

No nos vale el mismo a todos. Hay decenas de cepillos para elegir, con opciones de cerdas en ángulo, rectas, diferente suavidad... No hay un cepillo de dientes "definitivamente bueno" o "definitivamente malo"; la clave está en encontrar uno que se adapte a tu boca, tenga un mango cómodo y cerdas suaves para limpiar con delicadeza tus dientes sin dañar las encías.

 

 

Mínimo dos veces al día

 

“Tanto los niños como los adultos deben cepillarse los dientes mínimo dos veces al día, tres veces si es posible. Cepillando y pasando el hilo dental ayudas a eliminar las bacterias y la placa que se acumula si pasa tiempo entre un cepillado y otro”, explica Patricia Peña, odontóloga y directora de la Clínica Dental Patricia Peña. Pero no te excedas: cepillarte demasiado y con brusquedad puede tener efectos negativos: dañar las encías y desgastar el esmalte de los dientes; 2 o 3 cepillados cada día es suficiente.

 

¿En horizontal o en vertical?

 

Lo primero no es precisamente bueno para los dientes y puede irritar las encías. En lugar de eso, pon el cepillo en un ángulo de 45 grados y realiza movimientos verticales cortos o circulares en todo el diente. Divide tu boca en cuatro cuadrantes, y pasa entre 30 o 45 segundos en cada uno. Asegúrate de cepillar la parte delantera y trasera de cada diente ( la placa se acumula en ambos). También cepilla la lengua y la parte superior de la boca para eliminar las bacterias y refrescar el aliento.

 

Dedica 2 minutos a cada cepillado

 

No es una carrera. No quieras terminar antes de haber empezado. Dedícale tiempo. ¿Cuánto? Al menos 2 o 3 minutos para cada cepillado, invirtiendo los mismos segundos en cada zona. Relájate; haz solo lo que haces. Utiliza este tiempo para aparcar un poco el estrés diario.

 

No te excedas con la pasta

 

La pasta de dientes llena la boca de espuma y da la sensación de haber limpiado, con lo que terminamos antes de tiempo. Por eso se aconseja aplicarla en poca cantidad (menos que un garbanzo).

 

Mantén tu cepillo limprio y fresco

 

Tu cepillo de dientes debería eliminar las bacterias de tu boca, no albergarlas. Asegúrate de enjuagarlo por completo cuando termines, y guárdalo donde se puede secar por completo (la humedad crea un caldo de cultivo para las bacterias). Después, cambia tu cepillo al menos cada 3-4 meses, y más a menudo si lo ves desgastado. Y fíjate en el color de las cerdas (es un buen chivato): cuando comienza a cambiar es que debes también cambiar de cepillo de dientes.

 

¿Y el colutorio?

 

Siempre después del cepillado y nunca debe reemplazarlo. Aquí tienes una miniguía para elegir el tuyo.

 

- Anticaries: Combate la caries y el sarro. Contiene mucho flúor (protege el esmalte) y fosfato para aumentar su efectividad.

- Dientes y encías sensibles: Apenas tiene alcohol y va bien contra la gingivitis. Se compone de gluconato de clorhexidina o cloruro de cetilpiridinio.

- Antisépticos: Protege de la caries y la placa. También ayuda a refrescar el aliento.

- Blanqueadores: Su eficacia no está del todo demostrada, pero contribuyen a prolongar un tratamiento blanqueante.

Continúa leyendo