¡Sal a la montaña!

¿Y si esa caminata que siempre te recomendamos la practicas en plena naturaleza? Sus beneficios se multiplican al máximo y tú te relajarás por su simple contemplación. Aquí te contamos por qué y lo que necesitas para hacerla.

¿Y si esa caminata que siempre te recomendamos la practicas en plena naturaleza? Sus beneficios se multiplican al máximo y tú te relajarás por su simple contemplación. Aquí te contamos por qué y lo que necesitas para hacerla. Ya verás cómo repites.

 

Aire puro para tus pulmones

Respirar es sinónimo de vida. “El aire contiene iones, partículas diminutas cargadas eléctricamente. Para que sea saludable ha de tener cuatro iones negativos por uno positivo”, dice Pedro Rodríguez Picazo, experto en Medicina Natural de Medintegra. La contaminación rompe este equilibro. “En la montaña el aire está ionizado de forma negativa, es puro. El organismo se oxigena al máximo”.

 

Cómo beneficiarte: nada más llegar, realiza varias respiraciones profundas. Notarás que baja tu ritmo. Luego, mientras caminas, párate e inhala y exhala despacio.

 

Vitalidad para el organismo

“Se debería caminar entre 30 minutos y una hora al día”, dice la doctora Paloma Pérez del Pozo, de Madrid. Al andar, se consumen entre 150 calorías (a ritmo lento) y 250 calorías (de forma intensa, pero en la montaña se hace más esfuerzo, con lo que se pueden quemar más). 

 

Cómo te ayuda: “Caminar fortalece el corazón, facilita la circulación sanguínea, reduce los niveles de colesterol y de azúcar en sangre, alivia el estrés y la ansiedad y ayuda a descansar bien”, dice la doctora. Si a esto le sumamos un marco natural, “los beneficios se multiplican. La contemplación de la naturaleza relaja, baja de forma inmediata nuestro ritmo”.  

Al  hacer senderismo comienza con...

 

... 10 minutos de estiramientos. Así disminuirás el riesgo de lesiones y ganarás flexibilidad. “Aumenta de forma progresiva la distancia del trayecto y el ritmo de la marcha. Empieza andando despacio y para cada cierto tiempo para descansar. Siempre hidrátate cada poco tiempo”, dice la doctora.

 

Kit imprescindible

A la hora de salir a la montaña, lleva siempre agua, frutos secos, gafas de sol, crema solar con factor de protección de 30 o 50, loción antiinsectos, una gorra y ropa ligera de algodón que facilite la transpiración, un chubasquero y un bastón de montaña.  

 

Calzado, protege tus pies

 

Es imprescindible que lo elijas bien para facilitar el bienestar de tus pies y la propia marcha. Siempre, protégelos con calcetines de algodón transpirable.

 

Y, luego, en función de la ruta, puedes optar por: para un terreno sencillo, un calzado blando (la suela no presenta mucha oposición a la torsión); un calzado semirrígido, que proteja los tobillos (ayuda al apoyo en zonas difíciles como rocas y evita que toda la fuerza la realice el pie) para terrenos complicados; rígido (para rutas extremas).  

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